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22 de Abril 2.019 Día Internacional de la Madre Tierra

El cambio climático en España y sus consecuencias.

 

“El cambio climático es el mayor desafío de nuestro tiempo… Todavía estamos a tiempo de hacerle frente…”

 

Desde principios de los años 90 del pasado siglo XX hasta hoy, los avances para mitigar el cambio climático han sido insuficientes o no han tenido el impacto deseado.

El Acuerdo adoptado en la histórica Cumbre del Clima COP21 celebrada en París en 2015, en la que por primera vez la mayoría de los países, Estados Unidos incluido, se comprometían a reducir emisiones para mantener el calentamiento global, se fijó el objetivo de impedir el aumento de la temperatura media de la Tierra más allá de los 2ºC, y de hacer todo lo posible para evitar que subiera más allá de 1,5ºC —ya ha superado 1ºC—. Sin embargo, para muchos expertos, los compromisos que se han marcado los distintos países para lograrlo no son suficientes.

El mapa de riesgos climáticos que elabora la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), deja claro que el Sur del continente europeo será donde más se manifieste los efectos climáticos del calentamiento global. Con especial interés, la AEMA indica que en la zona Sur de Europa se producirán aumentos de la temperatura superiores a las del resto del continente, que habrá una importante reducción de las precipitaciones anuales y que disminuirá el caudal de los ríos. También indica que se expandirán enfermedades propias de zonas más meridionales, a la vez que se reduce la capacidad productiva del sector agrícola. El aumento del nivel del mar y del riesgo de desertificación son hechos que ya se pueden constatar en la región sur de Europa, especialmente en España.

La velocidad a la que está cambiando el clima ya es notorio en nuestro país: lluvias torrenciales, tormentas, sequías, nevadas, tornados, graves inundaciones. Sin olvidar los impactos que pueden producir estas catástrofes como la subida del nivel del mar, problemas en las cosechas, escasez de agua o la acidificación de los océanos nos acerca a unas perspectivas verdaderamente dramáticas de vida en nuestro planeta Tierra. Por otro lado, la aparición de enfermedades endémicas, las plagas en la agricultura, la desaparición de algunas especies de la fauna y las emigraciones a otros lugares.

Encontrar una solución al cambio climático no sólo es cuestión de reducir las emisiones nocivas en los países potencialmente industrializados, si bien, limitarlas es necesario. Además, son los responsables de los impactos del cambio climático y las consecuencias que están ocasionando en la vida de las personas y su entorno.

Parece que son numerosos los proyectos en fase de desarrollo, en muchos casos, se proponen soluciones cuya aplicación conlleva riesgos y un alto coste económico que algunos gobiernos no están dispuestos a desembolsar.

En el futuro, con el paso del tiempo y con las inversiones necesarias probablemente irán siendo viables. Quién sabe… aunque el tiempo ya juega en contra.

Semana Santa en Sevilla, un balcón en el cielo.

 

[…La ciudad entera, con su luz, lo viene anunciando… Apresuraos, sevillanos, vivid cada instante. Carpe diem… Esa historia que siempre es igual, pero que nunca es la misma ¿Todo pasa y todo llega? ¿O todo llega porque nunca pasa en nuestro recuerdo? Preparaos para estrenar las manos que toquen el gozo de la luz y la luz del gozo. “El Domingo de Ramos, el que no estrena…”]

Sevilla estrena hoy el aire,

la luz, el sol, la mañana,

el viento, llamas de cera,

capirotes y sandalias,

y cinturones de esparto,

y colores las muchachas,

que si Sevilla no estrena,

no tiene manos su alma…(*)

La Semana Santa de Sevilla es distinta a todas las otras que unos ven por primera vez, otros por última y todos —como siempre— idéntica a la vez que siempre es distinta. Mantenerse fiel a lo mejor de ella misma, en apertura a los cambios que expresan las edades de la ciudad. La Semana Santa sevillana tal como es hoy, hace posible que el cambio no sea devastador, que la renovación no sea amnesia, que la vida no sea olvido y que la tradición no sea museo. El ayer como cimiento del hoy. Lo que hace posible el presente en fidelidad al pasado. Lo que la historia de la ciudad enseña. Lo escrito en libros en los que las palabras han fijado el hoy para siempre. Y sobre todo, nuestros grandes imagineros religiosos: Martínez Montañés, Juan de Mesa, Pedro Roldán, Luisa Roldán, “La Roldana”, Ruíz Gijón, Duque Cornejo, Castillo Lastrucci, y sigue una larga lista, fueron predicadores  que se sirvieron de la madera en vez de la palabra.

Los de quienes, escribiendo sobre sus emociones, lograron expresar las de todos. Los de quienes en el último siglo —el texto más antiguo es de 1921 y el más reciente— han plasmado como se siente y se vive en cada momento la Semana Santa de Sevilla. Palabras y emociones con nombres propios.

¿Se han preguntado en qué consiste la alegría de la Virgen de la Macarena? O ¿qué penas se lloran tras las ventanas cerradas de una casa ante la que pasa una cofradía? ¿Por qué se le grita ¡Guapa! a la Esperanza de Triana?

La clave es entender la Semana Santa de Sevilla como un hecho sociocultural que genera  el sentimiento popular. Cada sevillano suele elegir sus advocaciones favoritas y hay quien lo hace con tanta pasión que no nos parece descabellado. Cierto es que no todo el mundo lo vive así, hay quienes le rezan en silencio cuando desfilan los “pasos” (**) por las calles de Sevilla, o cumplen una penitencia tras la imagen de su devoción durante el recorrido hasta su lugar de recogimiento.

Quienes nunca han visitado Sevilla en la Semana Santa pueden pensar que es solo un evento para creyentes, pero algo tan inmenso no puede ser encerrado en los prejuicios comunes sobre los andaluces y la religión.

Vivir la Semana Santa en Sevilla, deja una profunda huella que no pasa inadvertida. Es como asomarse a un balcón en el cielo y nunca caerá en el olvido.

 

 

 

(*) Pregón de Semana Santa de Sevilla -2.008 “Los Días del Gozo”. Por Antonio Burgos, escritor.

(**) Según el diccionario cofrade de Sevilla. Paso. Cada una de las representaciones de la Pasión de Cristo que se llevan de procesión en las Hermandades. Se divide, de forma general, entre pasos de palio y de Cristo. De estos últimos hay de Cristo (si llevan un crucificado solo); de nazareno (si va con la Cruz al hombro); de calvario (si es una escena de crucifixión); de misterio (si la escena es fuera del monte Calvario) y de tribunal (Si muestran los distintos juicios a Jesús). Por otro lado hay pasos de palio, que son los de la Virgen.

Post relacionado: 4 Abril 2.015 “Exaltación a los costaleros y capataces de Sevilla”

Sidi Bou Said, la fascinante ciudad azul.

Túnez

En cierta ocasión la escritora y viajera Margarite Youcenar dijo:”El ser humano, al igual que las  aves, parece tener una necesidad de emigración, una vital necesidad de sentirse en otra parte. En todos los casos, trata de informarse acerca del mundo, tal cual es, y de instruirse también ante los vestigios de lo que ha sido”. Una frase que me marcó y en la que me veo reflejada en este recorrido por el país tunecino.

A pocos kilómetros de Cartago, en lo alto de un acantilado que domina el Golfo de Túnez, se alza el bello pueblo de Sidi Bou Said. Un lugar que parece se ha desprendido del cielo. Un pueblo azul, envuelto por una mágica luminosidad, como no he visto en otra parte. Creo que viviré un sueño durante el recorrido.

Para saborear de lleno el ambiente y el encanto que emana esta villa, decido explorarla sin hacer ninguna ruta especial. Enseguida me percato de que es una ciudad pequeña. Vale la pena, simplemente, callejear en busca de esos pintorescos rincones. Como siempre, ojeando mis anotaciones y consultando mi inseparable mapa-guía. He de confesar que me siento privilegiada, porque hasta 1.820 los cristianos teníamos prohibida la entrada a la ciudad.

Hamdelah assalama (Bienvenidos) a Sidi Bou Said.

La suntuosa belleza del paisaje se mezcla con la armonía de la arquitectura: edificaciones con los tejados a cuatro aguas, detectan la influencia bereber-andalusí de tiempos pasados. Casas encaladas, inmaculadas, con arcos de entradas, las jambas y dinteles son generalmente de piedra arenisca, que resaltan con el color azul  que las recubre. Las musharabiyas (ventanas con celosías) de los pisos superiores, por las que se puede ver sin ser visto; las rejas y las cancelas, auténticas filigranas, obras creadas en la forja, también decoradas del mismo color. Sin dejar atrás las puertas o portones, también pintados de azul claveteados de negro, al igual que las tres aldabas y cerraduras, con sus diseños geométricos sobre la madera. Un azul que no sé definir su tonalidad, es un color característico, que sólo he visto en los países del Magreb. Según la tradición, es el color de la buena suerte en el mundo árabe. Son las señas de identidad de  Sidi Bou Said, que guarda celosamente su misterio.

Son numerosas las casas que tienen patios o jardines, se puede decir que en casi todos, están omnipresentes las plantas del yasmín (jazmín), por algo es la típica flor tunecina y es lucida por sus habitantes. Según la tradición, el hombre casado se coloca el ramillete en la oreja derecha; si busca pareja, un soltero, se insinuará colocándoselo en la oreja izquierda. En cambio, las mujeres lo guardan en su pequeño bolso para perfumar su interior. También estos ramilletes son ofrecidos a los turistas por vendedores ambulantes.

Hay que impregnarse de la atmósfera y la luz de este pueblo, que fue eternizado por numerosos artistas, entre otros los pintores Paul Klee y August Macke. Sus calles y callejuelas, adoquinadas, empinadas y tortuosas, que parecen se retuercen en sus vueltas y revueltas por las esquinas y, al final, desembocan al mar azul en las que se reflejan. Un lugar remoto, inimaginable, perdido en la noche de los tiempos.

Sobre su historia, posiblemente, el origen de este pueblo se remonta a un faro púnico que aquí se construyó, tal vez, una de las torres de Aníbal. Más tarde fue romano, y con el tiempo se convirtió en el Yebel Menara (El monte del faro). Una fortaleza de las muchas que protegían las costas africanas. A finales del siglo XII llegó hasta aquí Abu Said el Baji, nacido en Marruecos en 1.156. Personaje entregado de lleno a la meditación y a la difusión del Sufismo, con fama de santón, siendo desde entonces lugar de peregrinación. Así pasó a llamarse con el nombre del morabito (santón) Sidi Bou Said. Fallecido en 1.236 se construyó sobre su tumba un mausoleo y una mezquita. Siglos después, entre el XVIII y XIX, el ambiente del pueblo fue cambiando.

En 1.912 el Barón d’Erlanger, se instaló en la villa y edificó un palacete. Este influyente personaje, advirtió que su amado Sidi Bou Said terminaría por perder su extraño encanto. Por sus relaciones con el Gobierno Tunecino, logró que el 28 de Agosto de 1.915 se firmara un Decreto, en el cual se prohibía cualquier construcción que no fuera acorde con el estilo establecido, así ha sido hasta nuestros días. Está considerada como la gran joya árabe-andalusí.

Inicio mi andadura por la empinada calle principal, bulliciosa y llena de colorido. Conforme avanzo, percibo diferentes aromas en el ambiente, creo adivinar que huelo a  miel, menta, canela, jazmín, es agradable al olfato. El tráfico rodado está prohibido por esta zona. A ambos lados de la calle, docenas de tiendas de todo tipo, bazares y pequeños talleres, donde se puede ver a los artesanos trabajar el grabado y el repujado de platos y objetos de cobre y latón. Otros, entretenidos en el ensamblaje de alambres, finamente trabajado, en complicadas espirales y filigranas, inmersos en la creación de las típicas e inconfundibles jaulas. Luego serán colgadas en las puertas, como “talismán” y no como prisión de aves; sin embargo, codiciado objeto decorativo para los occidentales.

En este ambiente exótico que me rodea, parece que despierta y agudiza mis sentidos, por lo que estoy receptiva a todo lo que contemplo. Es una cultura que siempre  ha llamado mi atención. Observo que las personas mayores aún se visten con la tradicional chilaba; los hombres lucen en su cabeza la sheshiya, color granate, el típico casquete tunecino, y las mujeres se cubren con el haik.  Son gente amable y respetuosa, que muestran su interés para comunicarse con los foráneos.

El centro neurálgico de la población es la Place Sidi Bou Said, rodeada de cafetines, puestos de dulces y tenderetes de souvenirs. Me detengo delante de la escalera que conduce al “Café des Nattes”, el más famoso de Túnez, también conocido como “Café de las Esteras”. Los lugareños le asignan también “Qahwa el Alia” (El Café Alto) o “Qahwa el Suq (El Café del Zoco) Es un viejo edificio de dos plantas construido en el siglo XVI, que antaño perteneció a la Mezquita, aún mantiene ese halo de misticismo. Decido descansar un rato. Subo lentamente, recreándome en el ambiente que me rodea. Dos pequeñas terrazas a ambos lados de la puerta con algunas mesas y sillas.

Traspaso la puerta arqueada y curioseo el interior. Comprendo el porqué de su nombre: está decorado con esteras, predominan los colores verdes y rojos de las columnas y techos. Mesas bajitas alrededor del salón y en el centro una de mayor tamaño con una gran vasija de metal. Un viejo tesoro que el tiempo ha conservado. Me acomodo en la terraza. Respiro hondo, el intenso olor a mar mezclado con el de jazmines, me embriaga. Es asombrosa la vista que  contemplo de toda la calle. Las azoteas de las casas, sus balconadas y ventanas de celosías azules, cuajadas de flores que cuelgan hasta los toldos de las tiendas. El murmullo de la gente que deambula de un lado a otro. Mientras tanto, disfruto de un reconfortante té con menta y piñones, y unos riquísimos dulces de miel y frutos secos. Me siento observada: un grupo de curiosos ancianos que están fumando la shisha o narguile, no dejan de mirarme. Imagino sus pensamientos: ¡una mujer sola! El olor dulzón del tabaco invade el lugar.

En este  Café des Nattes fue lugar de tertulias de escritores como Simone de Beauvier junto a su compañero Jean-Paul Sartre, Oscar Wilde, André Gidé, Maupassant, y también de pintores como Giacometti, August Macke, Paul Klee, así como el arquitecto Le Corbusier, entre otros.

A pesar de que, muchos autores han residido temporadas en Sidi Bou Said, no son muchos los que han ambientado sus novelas en este país. De entre todos, la novela “Salambó” de Flaubert, en el que el autor hace una reconstrucción de la civilización púnica. Por otro lado, la obra “El Inmoralista” de André Gidé, que lo escribió en la cercana villa de Hammamet.

Como referencia a la figura más grande de la Literatura tunecina, y el mayor historiador árabe de todos los tiempos, es Abd el Ramman Ibn Jaldun (1.332-1.406) Durante un tiempo residió en Al-Andalus (Sevilla y Córdoba).

La villa sólo cuenta con dos Museos cuyas visitas son breves e interesantes por su curiosidad.  El Museo de la Música Árabe y Mediterránea, instalado  en el fantástico palacio, de clara inspiración andalusí, que donó el Barón d’Erlanger. Se pueden admirar antiguos instrumentos de música árabe. El otro es el Dar el Annabi, suntuosa mansión del siglo XVIII que perteneció a este ilustre personaje de la zona, donde se exhiben vestidos,  objetos cotidianos y otras antigüedades de la familia.

Me aventuro a perderme entre sus calles, de paredes blancas recortadas de añil, auténticos laberintos. A cada vuelta espero qué sorpresa me aguardará a la siguiente esquina, a veces, callejones sin salidas. Así es la magia de las viejas ciudades árabes. Una agradable brisa me alivia del calor primaveral que hace por estas latitudes.

Detrás del Café des Nattes se alza el minarete de la Mezquita y el tourbet (mausoleo) del morabito de Sidi Bou Said, con sus cuatro cúpulas blancas. Lugares sólo accesibles a musulmanes. En los alrededores numerosos cafetines ofrecen todas clases de tés. Otro importante café moro es el Sidi Chabanne, cerca de la zauía del poeta y místico Sidi Ceban. Cuenta con pequeñas terrazas colgadas en el acantilado; dada su privilegiada situación puede contemplarse unas magníficas vistas del puerto.

Según me indica el mapa, he de ir hacia el Norte. Este camino está bordeado de cármenes con hermosos jardines y huertos: naranjos, sicomoros y palmeras asoman tras los muros por los que trepan los jazmines, buganvillas y mimosas. Todo es un estallido de vida multicolor.

No me da “yuyu” pasar por el cementerio, en el que yacen los restos de Sidi Driff, un afamado sabio musulmán. Camino hacia la parte más alta de la villa, donde está ubicado el Faro, junto a las ruinas del viejo ribat (fortaleza) del siglo IX. Desde este enclave las vistas son espectaculares: El Golfo de Túnez y de la Goulette, el Cabo Bon y al fondo las cadenas del Atlas y el Rif Tell.

Un poco más abajo, se agolpan las casas encaladas que miran al mar, escalonadas por las pronunciadas pendientes de los acantilados. Parece que se aferran para no caerse a ese Mediterráneo azul que está a sus pies. Por unos momentos, pienso que es una ciudad que me inquieta, a la vez que me fascina.

Al regreso, me detengo en la pequeña explanada para  contemplar la extensa bahía de Túnez. Descendiendo por la ladera llego al pequeño puerto, donde las barcas, pintadas de  colores, reposan sobre la arena. En el muelle fondean pequeñas embarcaciones de pesca y de recreo.

El tiempo se agota. Tras un breve paseo por la playa, regreso al lugar de encuentro con mis compañeros de viaje.

Leí en alguna parte, que Sidi Bou Said hace más de mil y una noche que hechiza a toda aquella persona que la visita. He comprobado que la magia del azul sobre el blanco invita a descubrir sus contrastes. Para mí ha significado un disfrute para los cinco sentidos.

 

Post relacionado: 23 Febrero 2.015 “Túnez, un país sorprendente”.

 

Sevilla, la primavera y los naranjos

La pasada noche del 20 de marzo, a las 22.44 hora peninsular, 21.44 en Canarias, dimos la bienvenida a la primavera y lo hizo por la puerta grande, porque pudimos admirar en el cielo una Súper Luna llena, la última de este año 2.019. Es decir, nuestro satélite entró en fase de luna llena coincidiendo con el punto más cercano de su órbita en torno a la Tierra, llamado el perigeo, lo que provocó que la viéramos alrededor de un 10% más grande de lo habitual.

Y Sevilla, que es la única ciudad del mundo con más naranjos en sus calles, recibe a  la estación del año más hermosa: la primavera. Entre el verdor de sus hojas y sus ramas comienza a despertarse el azahar (*) Es una flor pequeña pero delicada, con un perfume que embriaga. Una fragancia que invade el ambiente y  despierta los sentidos.

Como es habitual en este ciclo, unos 50.500 naranjos repartidos por toda la ciudad a modo ornamental, por aquí y por allá adornan las aceras de las calles, plazas, jardines y parques son los que nos anuncian el cambio de estación. El escritor sevillano, Antonio Burgos escribió [ las naranjas agrias de Sevilla son tan listas que pregonan la Semana Santa con el verso más perfecto: el olor de sus flores blancas…]

Y ante esta inusitada cantidad de naranjos y el impacto visual  que produce, muchos de los forasteros que nos visitan en esta época se preguntarán ¿Por qué hay tantos naranjos en las calles de Sevilla?

Como toda la historia que rodea a esta milenaria ciudad, tiene su origen mitológico e histórico.

Trataré sobre algunos apuntes, tal vez, curiosidades de la historia.

La naranja amarga (Citrus aurantium Linneo var.Amara) es el fruto de la variedad de los naranjos sevillanos, originario de China y se introdujo en Europa gracias a los marinos genoveses en el siglo X, posteriormente, fueron los árabes quienes lo extendieron por la Península Ibérica. En la Isbilya de Al-Andalus, se utilizaba como elemento ornamental en sus casas privadas y patios como se traduce en multitud de textos del siglo XI.

¿Desde cuándo los naranjos están en las calles de Sevilla? Desde 1910, el arquitecto regionalista Aníbal González, que sería designado como director de las obras de la Exposición Iberoamericana de 1929,  decidió transformar la ciudad, trasladando lo que antes solo se podía ver en jardines privados al urbanismo de las calles.

En esta campaña 2018-2019 se han recolectado ya 20.888 naranjos de los 50.500 árboles  existentes en el viario público y los parques, unos 2,7 millones de kilos de naranjas amargas. La previsión de Parques y Jardines es que se rocen los 5,5 millones de kilos, la mejor cosecha que se recuerda. Este trabajo recolector está coordinado entre Parques y Jardines y la empresa Lipasam.

El gran éxito de las naranjas amargas de Sevilla y su exportación hacia Inglaterra para hacer la mermelada se debe a una corriente comercial del siglo XVIII. Fueron los barcos escoceses de la naviera MacAndrew los primeros exportadores de naranja amarga al norte de Inglaterra.

Además, se elaboran otros productos que utilizan la naranja amarga sevillana: la compañía Beefeater, en su proceso utiliza la cascara para darle matices a su ginebra. Con la piel deshidratada se elaboran licores como el Cointreau o el Curaçao.  Y en la zona del Condado de Huelva se elabora el vino de naranja. Además, de su uso en la confitería y la gastronomía.

Sin duda, hoy día no entenderíamos una Sevilla sin naranjos, se han convertido en un emblema significativo de la ciudad, otorgándole a sus calles un colorido especial, las sombras que proyectan en días estivales y, sobre todo, en primavera las notas de un perfume delicado a azahar invade la ciudad.

(*) Azahar, una bella palabra que procede del árabe hispánico azzahár, y éste del árabe clásico az-zahr, que significa flores.

Una nueva “Ventana Azul” en la isla de Gozo.

REPÚBLICA DE MALTA

Hace unos días estuve repasando mis archivos; me entretuve en leer mis notas y ver las fotografías sobre el viaje que realicé a Malta y sus islas. Sobre todo, el recorrido que hice por la de Gozo y  el día que estuve en Dwejira. Mi interés estaba en conocer el enclave de “Azure Window”  (la “Ventana Azul”)

Era el símbolo por excelencia de esta isla. En 2.013  tras un estudio geológico ya indicaba que la erosión natural de la estructura rocosa sería inevitable. No podía esperar a que sucediera lo peor, así que viajé hasta allí para cumplir mi deseo.

En Victoria, la capital de Gozo (para los nativos Rabat) tomé el bus de línea 311, aunque después tuve que caminar una corta distancia para llegar hasta la ensenada.

“La Ventana Azul” era una formación natural de roca caliza, impresionante por su grandiosidad y la extraordinaria belleza que rodeaba el entorno. Recuerdo que la plataforma rocosa existente en la zona sobre la que el mar abatía, era una interesante concentración de fósiles marinos con abundantes galletas de mar (Echinarachnius parma) Después, me informaron que este fósil  delimitaba la barrera entre la capa más dura de piedra caliza coralina y la más blanda de piedra caliza globigerina. Era un lugar que me pareció encantado. No sé cuánto tiempo estuve sentada sobre una roca, miraba aquel mar de un azul intenso. Las olas embravecidas  chocaban contra  la zona de acantilados y bajo el pilar rocoso que surgía de las aguas cristalinas y sostenían aquel arco tan inmenso. Enfrente, el “Fungus Rock” (Roca de las setas), una enorme roca conocida por los nativos como Gebla tal-General.

Y para que cuento todo esto. Una sola palabra: Desapareció. Este increíble monumento creado por la Naturaleza, la misma Naturaleza se lo llevó. Por esto, me consideré afortunada de haber contemplado aquella maravilla y ahora deseo compartirlo al coincidir el desgraciado accidente en este mes de marzo. Desde entonces han transcurrido dos años.

[…Todo sucedió el día 8 de marzo de 2017 a las 9.40 de la mañana… La formación de la cornisa rocosa de unos 100 metros de longitud que formaba un arco de unos 28 metros de altura, una extraordinaria belleza conocida como Azure Window (la Ventana Azul) situada en Dwejira, en el Noroeste de la isla de Gozo (Malta) desapareció… tras las embestidas de los fuertes vientos y la gran tempestad que asoló este lugar en aquellos días… Algunos testigos aseguraron que el estruendo producido por el derribo fue ensordecedor..].

La buena noticia: desde hace poco tiempo, la isla de Gozo ya tiene el relevo de la “Ventana Azul”,  vuelven a contar con un elemento natural fabuloso para llamar la atención al sector turístico. Se encuentra en la costa noroeste de la isla, al final del valle Wied il-Mielah al norte de la localidad de Gharb.

Ha tomado el nombre del lugar: “Wied il-Mielah Window”, también es un bello arco natural de piedra caliza sobre el mar. Aunque está mucho más desprotegida de lo que estaba la famosa “Azure Window”, se encuentra en mejores condiciones, tal vez porque no es tan accesible como la otra y los turistas aún no la conocen.

Creo que esta noticia es un buen motivo para volver a viajar a Malta y sus islas.

 

El día después del 8M de 2.019

Las multitudinarias manifestaciones en España por el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, se celebraron a lo largo del pasado viernes en todo el país para reivindicar que se termine con la violencia de género, la brecha salarial o los techos de cristal en las empresas. Las protestas más masivas se produjeron en las principales capitales por la tarde, para protestar por la desigualdad entre hombres y mujeres.

Las calles de toda España se llenaron masivamente y los números de manifestantes superaron con creces las expectativas. En Madrid, la capital de España, sobre unas 350.000 a 375.000 personas, en Barcelona alrededor de unas 200.000 y en Sevilla 130.000 manifestantes.

Al menos unos 6 millones de personas secundaron los paros feministas este 8 de Marzo de 2.019, según han señalado a la agencia Europa Press. Con referencia al seguimiento de la huelga del pasado año que se cifró en 5,3 millones de personas.

Por eso, en este 8M de 2.019 quisimos dejarlo claro: ¡No daremos ni un paso atrás!

Respecto a Sevilla, mi ciudad.

Unas 130.000 personas se manifestaron este pasado viernes con motivo del Día internacional de la Mujer, según fuentes oficiales. La manifestación de la Asamblea Feminista Unitaria salió desde la Torre Sevilla y recorrió el barrio de Triana para confluir con otra concentración que partía del Puente Isabel II. El lema de la pancarta de cabecera “Si nosotras paramos, se para el mundo”. Ambas manifestaciones recorrieron por las calles de la ciudad rumbo a la Plaza Nueva, frente al Ayuntamiento. Entre los participantes todo tipo de carteles y consignas reclamando la conciliación familiar, sobre la violencia de género y la igualdad laboral.

Un grupo de unas doscientas manifestantes permanecieron por la mañana concentradas a las puertas de los Juzgados de Sevilla y entregaron en el registro el “Formulario de Atención Ciudadana”, con peticiones y quejas sobre el funcionamiento de los tribunales en los casos de violencia de género: [… Que no se actúe de manera estandarizada bajo la fórmula del juicio rápido… que se adopten las medidas que garanticen la investigación y los medios necesarios para recabar las pruebas que cada caso requiera…] Son algunas de las reclamaciones del colectivo.

Otra nueva concentración de feministas se agruparon a las puertas de los Juzgados de Sevilla, donde los condenados de “La Manada” tenían que presentarse para firmar como cada viernes. Tanto a la entrada como a la salida se escucharon frases como “No es abuso, es violación”, “Tranquila hermana, esta es tu manada”.

Al igual que en otras ciudades, este 8M 2019 la asistencia ha sido masiva en Sevilla, capital.

Y debemos seguir nuestra lucha, tenemos mil motivos, millones de motivos, uno por cada mujer que poblamos este planeta, para plantarle cara a quienes intentan que demos un paso atrás en la conquista de nuestros derechos, nuestras libertades y, sobre todo, nuestra dignidad.

Los riveras, los casados y abascales de turno comprobarán este 8 de marzo de 2.019 que, lejos de amedrentarnos o rendirnos, las mujeres volveremos a las calles a decirles con claridad y contundencia que las mujeres no sólo vamos a dar ni un paso atrás, sino que no pararemos hasta conseguir la igualdad entre mujeres y hombres y que sea real e irreversible.

     ¡SIGAMOS LUCHANDO PARA QUE NO NOS HUMILLEN MÁS! 

                     

8 de Marzo 2.019 Día Internacional de la Mujer

El lema elegido por la ONU para el Día Internacional de la Mujer 2019, que se celebra hoy 8 de marzo es “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”.

Este tema se centrará en formas innovadoras en las que podemos abogar por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, en especial en las esferas relativas a los sistemas de protección social, el acceso a los servicios públicos y la infraestructura sostenible.

La huelga feminista del 8 de marzo del 2019, Día Internacional de la Mujer, está convocada en todo el mundo para reivindicar la igualdad de derechos y oportunidades, y evidenciar el papel de la mujer en los denominados trabajos invisibles, que sostienen la vida cotidiana y la economía. También aspira a poner fin a todas las formas de violencia machista.

Con objeto de examinar cómo puede la innovación eliminar barreras y acelerar los avances hacia la igualdad de género, hay que fomentar la inversión en sistemas sociales sensibles al género y construir servicios e infraestructuras que den respuesta a las necesidades de las mujeres y las niñas. Te invito a unirte a nosotras el 8 de marzo de 2019 para celebrar un futuro en el que la innovación y la tecnología creen oportunidades sin precedentes para que las mujeres y las niñas desempeñen un papel activo en la creación de sistemas más inclusivos, servicios eficientes e infraestructuras sostenibles para acelerar el logro de la igualdad de género.

En SEVILLA se prepara para uno de los 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, más reivindicativos de los últimos años, marcado por la convocatoria de una huelga feminista para reivindicar la plena igualdad entre géneros a la que como cada año acompañarán además actos y manifestaciones en defensa de la igualdad y contra el machismo.

La Comisión 8 de Marzo, integrada por organizaciones del movimiento feminista de todo el país y encargada de la articulación de la huelga feminista convocada para hoy, Día Internacional de la Mujer prepara actos durante toda la jornada. En la ciudad hispalense la Asamblea Feminista Unitaria de Sevilla ha publicado una agenda completa de eventos para esta huelga global de cuidados, de consumo, laboral y estudiantil.

En la mayoría de los municipios de la provincia habrá actos referentes a la huelga.

                       ¡MUJER, TODAS UNIDAS REPRESENTAMOS UNA GRAN FUERZA!

 

Días de luz y alegría en la Fiesta de Carnaval

El Carnaval es una de las celebraciones más significativas y festivas de cuantas se dan a lo largo del año,  aunque la iglesia cristiana no lo admite como celebración de tono religioso. Un tiempo de disfraces con desfiles y carrozas, la fiesta pagana que más personas festeja y disfrutan.

La celebración ha ido evolucionando desde los antiguos Saturnales, festividades romanas que se hacían en honor al dios Saturno, hasta lo que se conoce en la actualidad, adoptando las propias tradiciones y costumbres de cada lugar en particular.

Así, el Carnaval nunca es el mismo en todas las ciudades.

He tenido la oportunidad de asistir a los carnavales de Venecia, Cádiz, Santa Cruz de Tenerife y otras localidades de esta bonita isla, todos son conocidos con rango de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Aunque me resulta complicado contar mis experiencias vividas en cada lugar, son tan diferentes unos de otros que les hace incomparables. Son muchas las emociones, sensaciones y vivencias que he tenido para resumirlas en algunas palabras.

En primer lugar, sin que el orden altere … Me referiré al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, es la fiesta grande de la isla, un desorden maravilloso y loco que disfraza a toda la ciudad, anegándola de luz, color, música y diversión. Está considerado Fiesta de Interés Turístico Internacional. Puede decirse que cuenta con dos “versiones” diferenciadas: el que se da en la calle y el carnaval oficial con más de un centenar de agrupaciones entre murgas, comparsas, grupos de disfraces y agrupaciones musicales.

El gracejo y la idiosincrasia de los chicharreros en los días de carnaval, transmite las costumbres que sus antepasados emigrantes trajeron de otras islas caribeñas. Pasados los años, la añoranza y la morriña hicieron que regresaran a su querida isla del archipiélago Canario. Popularmente se les conoce como indianos.

El ritmo, color, desparpajo, lujo en sus disfraces y, por supuesto, mucho espectáculo, hacen que sea el más “brasilero” de todos los celebrados en España, además de su popularidad en el mundo.

Aquellos días de Carnaval fueron muy gratos para mí. Los tinerfeños me acogieron como si me conocerán de toda la vida y  nunca olvidaré su hospitalidad, amabilidad y simpatía que mostraron hacia mi persona.

Paso a otro acontecimiento importante: el Carnaval de Cádiz, chirigotas y el humor como principal protagonista. Igualmente declarado de Interés Turístico Internacional, supone una de las fiestas más genuinas e importantes de España. Tal vez, de los carnavales españoles el que tiene una imagen más jocosa y divertida. Frente a la espectacularidad de otros carnavales, la ironía y, en algunos casos, mordacidad de las chirigotas gaditanas es un punto a su favor. Además, no faltan otros espectáculos para que la fiesta en esos días sea completa.

Durante los días previos se celebra el Concurso Oficial de Agrupaciones de Carnaval, en el Gran Teatro Falla; participan coros, chirigotas, comparsas y cuartetos. Quizá, las chirigotas de Cádiz son las grandes protagonistas de estos festejos. La imagen jocosa y divertida de los participantes y las letras de las canciones lo convierte en un espectáculo único.

He de reconocer que los gaditanos tienen mucha gracia y desparpajo para hacer críticas de todo lo que esté a la vista o suceso acaecido en algún momento. La música que acompaña a estas canciones se escucha por cada rincón de la ciudad, es pegadiza y rítmica y los disfraces (conocidos como “tipo) llenan las estrechas calles gaditanas.

El disfraz “tipo”, es el verdadero protagonista del Carnaval de Cádiz, bien de forma individual, en pareja o en grupo. Para cualquier familia, el disfrazarse todos los componentes es casi una obligación.

La ciudad de Cádiz es sinónimo de alegría carnavalesca y no se puede pasar por alto la posibilidad de conocer a su gente y la simpatía y amabilidad que transmiten.

Por último, mi estancia en la ciudad de Venecia durante los días de Carnaval. Ya de por sí visitar la ciudad de los canales es todo un privilegio. Creo que a la cuarta vez que pisé la Plaza de San Marcos, me prometí allí mismo que acudiría a su Carnaval. Y así fue al año siguiente. Mi estancia, cinco de los días más importantes.

En esta ciudad el Carnaval se alarga durante diez días en los cuales se convierte en un elegante escenario para lucir los mejores disfraces. Ya sea en público, por las calles o en las fiestas privadas. Incluso en las tradicionales procesiones en góndolas por los principales canales que recorren la ciudad.

Venecia vive como muy pocas ciudades europeas la fiesta previa al comienzo de la Cuaresma y, sobre todo, es la que lo hace con más estilo sin renunciar a sus elegantes máscaras, trajes palaciegos barrocos y surrealistas, ni los fastuosos bailes que se celebran en los palacios que jalonan los canales, tanto principales como secundarios de la isla veneciana.

La indiscutible elegancia de la ciudad con sus hermosos y sublimes palacios, puentes y templos es el escenario perfecto para el desarrollo de esta fiesta milenaria. La ciudad se convierte en un enorme teatro donde todos representan un papel. Puedes ser quien quieras por unos días: esta es la esencia de la fiesta que desde el siglo XI viste las calles de la ciudad de los canales.

Durante esos días es como un salto al pasado, todo lo que rodea la Plaza de San Marcos, Puente de los Suspiros, el Palacio Ducal, las estrechas calles adyacentes, además de la multitud de turistas se entremezclan grupos de personas, parejas y damas vestidas a la antigua usanza del siglo XVII. No hablan, sólo la mirada que se asoma a través de la máscara es la única expresividad que puedes observar. Nunca sabes si bajo ese vestido pomposo y elegante se oculta el cuerpo de un gentil hombre o una bella señora. A veces, la curiosidad se convierte en morbo.

Además de los bailes, paseos en góndola, exhibirse por las calles, existen una gran variedad de espectáculos: conciertos, exposiciones, elecciones de disfraces a los que se puede asistir previo pago. El goce que sentí y que siempre recordaré del concierto de “Las cuatro estaciones”, de Vivaldi, en una de las salas del Palacio Ducal y la visita guiada al Teatro La Fenice para conocer  los preparativos para un gran baile, jamás caerá en mi olvido.

Post de referencias:

5-3-2014 “Orígenes Carnaval de Venecia”.

31-1-2016 “El Carnaval de Venecia”

25-2-2017 “Don Carnal ya está en Sta. Cruz de Tenerife”.

 

 

Certamen Fotográfico Revista Aldaba nº 38

El pasado día 4 de Febrero se presentó la última Revista Aldaba núm. 38-Invierno, acontecimiento que se celebró  en uno de los Salones del Distrito Los Remedios, Sevilla.

Una de las fotografías que presenté al Certamen Fotográfico de la “Asociación Cultural Artístico Literaria “Itimad”, titulada “Atardecer lluvioso” resultó ganadora con el Primer Premio, acreditado con Diploma y un lote de libros.

Dicha fotografía aparece en  la portada de la revista presentada y que es editada para los socios y colaboradores.

Quiero compartir con todos mis amigos y seguidores de este Blog este feliz momento.

Desde aquí, mi agradecimiento a dicha Entidad y al Jurado por la deferencia  hacia mi trabajo.

 

Cabo Norte, un lugar mítico para todos los viajeros

NORUEGA

Mes de Julio. Sin duda, viajar a Cabo Norte (Nordkapp) es una de las metas más deseadas para las personas viajeras, para mí significó una verdadera aventura llegar a este lugar y  recorrer aquella parte del Ártico, en el confín del mundo dónde la tierra se terminaba en un gran acantilado de unos 307 metros de altura que se precipitaba al Mar de Barents. Entonces me pareció sentir la fascinación que me provocaba, creía palpar la esencia mágica del Norte, me encontraba a tan sólo a unos 2.100 Km del Polo Norte geográfico.

Aunque su situación es 71º 10’ y 21” N y 25º 47’ 03” E, en la isla de Mageroya, en el extremo Norte de Noruega, el Cabo Norte en realidad… ¡no es el Cabo Norte!  Cuando los aparatos de cartografía modernos permitieron medidas más precisas, se dieron cuenta de que el punto más septentrional de Europa no era donde estaba situada la Esfera Armilar y el Centro de Visitantes, sino el Cabo Knivskjellodden a unos 1.500 metros más al Sur, 71º 11’ 8” N y 25º 40’ 54” E, era el punto más septentrional de Europa. Pero en la historia, Cabo Norte  se hizo mítico.

Durante dos días me alojé en el Hotel Scandic, en Honningsvag, una ciudad situada al sur de la isla Mageroya que se había convertido en la puerta hacia el Cabo Norte. Después de la cena acudí a la cita concertada con una agencia para la excursión al fin del mundo. Me uní a un pequeño grupo de turistas ingleses, ocho parejas de diversas edades. Menos mal que el guía hablaba algo de español, lo suficiente para satisfacer mis preguntas.

En el trayecto, unos 40 Km,  pude contemplar paisajes espectaculares, montañas redondeadas cubiertas de grandes manchas de nieve, lagos serenos que reflejaban en sus aguas la belleza del entorno. En algunas zonas numerosas manadas de renos pastaban y otros echados sobre el lecho de líquenes. Observé que conforme la carretera se aproximaba a Cabo Norte el paisaje dio un cambio radical: los desolados e inhóspitos parajes de tundra. Nada podía crecer allí, los elementos se conjugaban para hacerlo imposible.

Y allí estaba Cabo Norte, llamándome, instalándose en mis retinas. Lejano, o no tanto, mi sueño se había cumplido.

Dejé el autobús en el parking y pregunté al guía la hora del regreso. Me separé del grupo y anduve un trecho camino bordeado aquí y allá con montoncitos de piedras,  pequeños monolitos construidos por los viajeros que, probablemente cada invierno, desaparecerían barridos por el viento. Aunque era el mes de Julio hacía frío, sentía en mi rostro esa gélida sensación térmica. Sin embargo, en mi interior fluía una  cálida emoción que embargaba todos mis sentidos.

Paseé por la extensa planicie y fotografiaba compulsivamente cada vez que descubría algo nuevo para mí. Sobre todo el cielo, colores intensos del amarillo al anaranjado, nubes rosáceas, rojizas y en el horizonte una enorme bola de fuego que bajaba lentamente. Una experiencia inolvidable en un lugar diferente de nuestro planeta  Tierra.

Tras recorrer todo el exterior y admirar los colosales monumentos del Cabo, el principal que preside aquel lugar era la enorme Esfera Armilar construida en 1978 sobre una base de piedra, además es el punto de referencia mítica para las fotografías de los viajeros.

Otra obra espectacular: el “Monumento a los Niños del Mundo” inaugurado el 15 de junio de 1989. Una idea del artista Simon Flem, a través de la cual propuso un concurso de dibujos para niños de todo el mundo en el que quiso plasmar la cooperación, amistad, esperanza, alegría y paz a través del arte para transmitir que dichos valores estaban por encima de cualquier frontera. Esta obra la completa un niño y una madre retratados por la artista Eva Rybakken, los cuales parecían estar observando el mensaje de los mismos.

El menos visitado, el monolito que recuerda la visita del Rey de Suecia y Noruega, Oscar II, el día 2 de Julio de 1.873. Ubicado a la izquierda del edificio Centro de Visitantes.

Mientras, el reloj marcaba el tiempo y la gran bola de fuego continuaba descendiendo.

El edificio del Centro de Visitantes contaba con las instalaciones necesarias para atender a los viajeros: baños, cafetería, restaurante, tienda de souvenirs y una oficina postal. También se exhibía una exposición sobre la historia de la isla de Mageroya y un auditorio con gran capacidad en el que se proyectaban, cada media hora, un documental del Cabo Norte durante las diferentes estaciones del año, incluidas las auroras boreales.

Desde este mismo edificio entré a la gruta excavada en la roca que conducía a un mirador situado a unos metros por debajo de la Esfera. La panorámica era fantástica, algo existía en este desolado acantilado azotado por los vientos que excitaba mis sentidos. Permanecí un largo rato contemplando el Mar de Barents y la inmensidad que abarcaba.

Continué recorriendo la gruta en la que también admiré una pequeña iglesia dedicada a San Juan. También me resultó curioso el Museo de Tahilandia inaugurado en 1.989, un recuerdo de la visita del Rey Phra Chula Chomklao Chaoyuhua, de Siam (actual Tahilandia) en el año 1.907.

Para contemplar el momento cumbre, “el Sol de Medianoche”, dependía del día, según me informaron. Compré una lata de cerveza  Ringnes y presurosa salí al exterior. Me coloqué justo en la barandilla delante de la gran esfera. El corazón latía a mil por horas y un nudo se formó en mi garganta. El globo de fuego parecía que no quería tocar el agua y por breves momentos se quedó suspenso. Esta vez fue a las 00.25. Después, lentamente comenzó a ascender. Un batir de palmas rompió el silencio. Todos los que estábamos allí reunidos alzamos la voz al unísono y  brindábamos por esa maravillosa noche que acababa y por el nuevo día que comenzaba.

Sentí una sensación extraña al contemplar como empezaba un nuevo día sin haber visto la noche. Esa era la magia que flotaba en el ambiente de Cabo Norte, el punto más septentrional de Europa aunque no lo sea exactamente.

Un viaje que nunca olvidaré por la inmensa belleza que pude contemplar.

Post relativos a este periplo:

Saltando de isla en isla (II)  1-10-2.014

En busca del Sol de Medianoche (I) 2-6-2.018

A la búsqueda de ballenas 27-8-2.018