Días de luz y alegría en la Fiesta de Carnaval

El Carnaval es una de las celebraciones más significativas y festivas de cuantas se dan a lo largo del año,  aunque la iglesia cristiana no lo admite como celebración de tono religioso. Un tiempo de disfraces con desfiles y carrozas, la fiesta pagana que más personas festeja y disfrutan.

La celebración ha ido evolucionando desde los antiguos Saturnales, festividades romanas que se hacían en honor al dios Saturno, hasta lo que se conoce en la actualidad, adoptando las propias tradiciones y costumbres de cada lugar en particular.

Así, el Carnaval nunca es el mismo en todas las ciudades.

He tenido la oportunidad de asistir a los carnavales de Venecia, Cádiz, Santa Cruz de Tenerife y otras localidades de esta bonita isla, todos son conocidos con rango de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Aunque me resulta complicado contar mis experiencias vividas en cada lugar, son tan diferentes unos de otros que les hace incomparables. Son muchas las emociones, sensaciones y vivencias que he tenido para resumirlas en algunas palabras.

En primer lugar, sin que el orden altere … Me referiré al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, es la fiesta grande de la isla, un desorden maravilloso y loco que disfraza a toda la ciudad, anegándola de luz, color, música y diversión. Está considerado Fiesta de Interés Turístico Internacional. Puede decirse que cuenta con dos “versiones” diferenciadas: el que se da en la calle y el carnaval oficial con más de un centenar de agrupaciones entre murgas, comparsas, grupos de disfraces y agrupaciones musicales.

El gracejo y la idiosincrasia de los chicharreros en los días de carnaval, transmite las costumbres que sus antepasados emigrantes trajeron de otras islas caribeñas. Pasados los años, la añoranza y la morriña hicieron que regresaran a su querida isla del archipiélago Canario. Popularmente se les conoce como indianos.

El ritmo, color, desparpajo, lujo en sus disfraces y, por supuesto, mucho espectáculo, hacen que sea el más “brasilero” de todos los celebrados en España, además de su popularidad en el mundo.

Aquellos días de Carnaval fueron muy gratos para mí. Los tinerfeños me acogieron como si me conocerán de toda la vida y  nunca olvidaré su hospitalidad, amabilidad y simpatía que mostraron hacia mi persona.

Paso a otro acontecimiento importante: el Carnaval de Cádiz, chirigotas y el humor como principal protagonista. Igualmente declarado de Interés Turístico Internacional, supone una de las fiestas más genuinas e importantes de España. Tal vez, de los carnavales españoles el que tiene una imagen más jocosa y divertida. Frente a la espectacularidad de otros carnavales, la ironía y, en algunos casos, mordacidad de las chirigotas gaditanas es un punto a su favor. Además, no faltan otros espectáculos para que la fiesta en esos días sea completa.

Durante los días previos se celebra el Concurso Oficial de Agrupaciones de Carnaval, en el Gran Teatro Falla; participan coros, chirigotas, comparsas y cuartetos. Quizá, las chirigotas de Cádiz son las grandes protagonistas de estos festejos. La imagen jocosa y divertida de los participantes y las letras de las canciones lo convierte en un espectáculo único.

He de reconocer que los gaditanos tienen mucha gracia y desparpajo para hacer críticas de todo lo que esté a la vista o suceso acaecido en algún momento. La música que acompaña a estas canciones se escucha por cada rincón de la ciudad, es pegadiza y rítmica y los disfraces (conocidos como “tipo) llenan las estrechas calles gaditanas.

El disfraz “tipo”, es el verdadero protagonista del Carnaval de Cádiz, bien de forma individual, en pareja o en grupo. Para cualquier familia, el disfrazarse todos los componentes es casi una obligación.

La ciudad de Cádiz es sinónimo de alegría carnavalesca y no se puede pasar por alto la posibilidad de conocer a su gente y la simpatía y amabilidad que transmiten.

Por último, mi estancia en la ciudad de Venecia durante los días de Carnaval. Ya de por sí visitar la ciudad de los canales es todo un privilegio. Creo que a la cuarta vez que pisé la Plaza de San Marcos, me prometí allí mismo que acudiría a su Carnaval. Y así fue al año siguiente. Mi estancia, cinco de los días más importantes.

En esta ciudad el Carnaval se alarga durante diez días en los cuales se convierte en un elegante escenario para lucir los mejores disfraces. Ya sea en público, por las calles o en las fiestas privadas. Incluso en las tradicionales procesiones en góndolas por los principales canales que recorren la ciudad.

Venecia vive como muy pocas ciudades europeas la fiesta previa al comienzo de la Cuaresma y, sobre todo, es la que lo hace con más estilo sin renunciar a sus elegantes máscaras, trajes palaciegos barrocos y surrealistas, ni los fastuosos bailes que se celebran en los palacios que jalonan los canales, tanto principales como secundarios de la isla veneciana.

La indiscutible elegancia de la ciudad con sus hermosos y sublimes palacios, puentes y templos es el escenario perfecto para el desarrollo de esta fiesta milenaria. La ciudad se convierte en un enorme teatro donde todos representan un papel. Puedes ser quien quieras por unos días: esta es la esencia de la fiesta que desde el siglo XI viste las calles de la ciudad de los canales.

Durante esos días es como un salto al pasado, todo lo que rodea la Plaza de San Marcos, Puente de los Suspiros, el Palacio Ducal, las estrechas calles adyacentes, además de la multitud de turistas se entremezclan grupos de personas, parejas y damas vestidas a la antigua usanza del siglo XVII. No hablan, sólo la mirada que se asoma a través de la máscara es la única expresividad que puedes observar. Nunca sabes si bajo ese vestido pomposo y elegante se oculta el cuerpo de un gentil hombre o una bella señora. A veces, la curiosidad se convierte en morbo.

Además de los bailes, paseos en góndola, exhibirse por las calles, existen una gran variedad de espectáculos: conciertos, exposiciones, elecciones de disfraces a los que se puede asistir previo pago. El goce que sentí y que siempre recordaré del concierto de “Las cuatro estaciones”, de Vivaldi, en una de las salas del Palacio Ducal y la visita guiada al Teatro La Fenice para conocer  los preparativos para un gran baile, jamás caerá en mi olvido.

Post de referencias:

5-3-2014 “Orígenes Carnaval de Venecia”.

31-1-2016 “El Carnaval de Venecia”

25-2-2017 “Don Carnal ya está en Sta. Cruz de Tenerife”.

 

 

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