Archivos Mensuales: octubre 2018

Las ciudades subterráneas de Derinkuyu y Kaymakli

 

Capadocia-Turquía

La superficie de Capadocia, en Turquía es de una belleza única, pero su subsuelo también guarda grandes sorpresas: se han descubierto hasta 36 ciudades subterráneas. Las  más conocidas son la de Derinkuyu la más profunda de todas, mientras que la de  Kaymakli es la más extensa. Estas estructuras al día de hoy están muy bien conservadas, sobre todo si tenemos en cuenta que sus orígenes se remontan actualmente a más de 5.000 años, probablemente a los períodos hitita y frigio, en el 3.000 a.C. Aunque existen controversias.

Están situadas en el distrito de la provincia de Nevsehir, en Anatolia Central (Turquía). Forman parte del conjunto Parque Nacional de Göreme y Sitios Rupestres de Capadocia nombrados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en el año 1.985.

Siempre tuve deseos y curiosidad por visitar alguno de estos mundos del subsuelo, de túneles laberínticos excavados en el terreno volcánico y que sirvieron de escondite a ciudades enteras hace más de 5.000 años. En diferentes viajes que realicé a Turquía, visité estas dos ciudades. Derinkuyu fue descubierta en el año 1.965.

Desmenuzando un poco la complicada historia, salvo error u omisión. Según los eruditos teorizan que los hititas dominaron el territorio de Anatolia en el  1.600 a.C. hasta el 1.200 a.C.  y construyeron la ciudad subterránea de Derinkuyu. Otros expertos teorizan que fueron los frigios  entre 1.200 a.C. y 800 a.C. Más tarde, los persas, macedonios, griegos, armenios, sirios y otros invasores tuvieron presencia en esta región de Capadocia, posiblemente ampliaron ésta estructura. La primera mención conocida en la escritura sobre ciudades subterráneas en Capadocia proviene de un historiador y militar griego llamado Jenofonte, finales del siglo V a.C. que viajó por todo este territorio. En su obra “Anabasis”, dice:

[…Las casas aquí eran subterráneas, con una boca como la de un pozo, pero amplias abajo… y mientras que las entradas se redujeron para las bestias de carga, los habitantes humanos descendieron por una escalera… En las casas había cabras, ovejas, vacas, aves y sus crías… y todos los animales fueron criados y tomaron su forraje allí en las casas…]

Existen varias teorías sobre por qué hay tantas ciudades subterráneas en la región de Capadocia. Una de ellas, la más probable, las continuas guerras y asedios de invasores hizo que los habitantes de esta zona por razones de seguridad construyeran estos refugios secretos- dado el terreno volcánico- alrededor de sus casas.

—Primeramente haré referencia a la estructura de Derinkuyu. Está situada a 40 Km. de Göreme. Según mis anotaciones tomadas del lugar, según las explicaciones del guía.

Las excavaciones están realizadas en terreno de toba volcánica y roca blanda, se supone que el procedimiento más adecuado sería: en primer lugar excavar todos los pozos de ventilación, aproximadamente a una profundidad de 75-85 metros hasta encontrar una capa freática y algún río subterráneo. Después de alcanzar el agua en el subsuelo, cavarían lateralmente las oquedades o habitáculos y posteriormente sacar los escombros al exterior con ayuda de poleas a través de los pozos de ventilación. En total más de cincuenta pozos y miles de conductos más pequeños para distribuir el aire en todo el gigantesco recinto. También existen huecos o extractores naturales que funcionarían para la extracción del humo de las estancias dedicadas a las cocinas que serían compartidas por las familias. Un signo inequívoco, el hollín que aún persiste impregnado en las paredes rocosas.

Referente a la iluminación, posiblemente sería con lámparas de aceite de lino colocadas en pequeñas oquedades labradas en las paredes. Distribuidos por varios niveles existen tanques para almacenamiento de agua y molinos para triturar, todos tallados en la roca.

Esta estructura consta de 20 niveles, sólo 8 son accesibles al público. En esta ciudad subterránea podrían alojarse unas 12.000 personas. Entre los diferentes niveles visitables se encuentran dormitorios, cocinas, prensas de aceite y vino, de cereales, áreas de almacenamiento de armas, de alimentos, saneamiento, establos de animales domésticos, estancias de mayor tamaño para uso comunitario y tumbas excavadas en la roca para los fallecimientos que se produjeran durante la permanencia.

En uno de los niveles más superiores, una pequeña iglesia de planta cruciforme de 20 por 9 metros, con un techo de más de tres metros de altura. Posiblemente excavada por los habitantes cristianos que poblaron estos lugares y sufrían persecuciones.

Una curiosidad más entre las muchas que me sorprenden. Algunos arqueólogos suponen que el pasillo existente de unos 8 kilómetros de largo conecta Derinkuyu con otra increíble ciudad subterránea la de Kaymakli. Esto sugiere que hubo un cierto grado de cooperación entre los diversos habitantes de la región de Capadocia

Mientras recorro estas galerías, todo me parece un gran hormiguero: pasajes y angostos e inclinados corredores que unen estancias más o menos grandes, profundos pozos de ventilación, escalones excavados en la roca y pequeñas hornacinas en las paredes. Muchas veces  bajo o subo estrechas escaleras, o traspaso huecos de un lado a otro completamente agachada.  La red de ventilación es perfecta y la temperatura no excede de los 10º-12º. Por supuesto, un recorrido nada recomendable para las personas que sufran de claustrofobia. Durante esta visita algunas personas no logran superar este mal y desisten nada más que traspasar los primeros habitáculos.

Dada mi curiosidad que no pasa desapercibida para el guía, en el Nivel 7 me invita que compruebe como circula el aire fresco y se distribuye por las estancias. Efecto que percibo cerca de uno de los pozos de ventilación. A pesar del tiempo que ha transcurrido, el sistema creado de manera rudimentaria funciona perfectamente… y además sin electricidad.

—La ciudad subterránea de Kaymakli, al igual que la anterior de Derinkuyu,  se encuentra en la misma provincia de Nevsehir, a unos 20 Km. de esta ciudad. Fue descubierta en el año 1.964 y también pertenece al mismo conjunto declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1.985

Está ubicada bajo la colina conocida como la Ciudadela de Kaymakli, posiblemente construida en la época hitita. Se trata de una estructura con menos profundidad pero la más extensa de las ciudades descubiertas. El terreno y el sistema de excavación son iguales que el descrito en la ciudad de Derinkuyo, por lo que describiré los niveles que son visitables. Cuenta con una sola entrada y cuando traspaso el umbral y bajo la escalera ampliada para el acceso, me percato del recorrido anunciado por el guía, además de su advertencia para los claustrofóbicos.

Consta de 8 niveles subterráneos y sólo parte de los 4 primeros — situados cerca de los pozos de ventilación— son los accesibles al público, el resto están acotados por los investigadores o sufren derrumbes.

Se han contado 64 estancias y todos los niveles son irregulares en altura y en habitáculos: pasajes, galerías y túneles estrechos y enrevesados. En los dos primeros niveles se encuentran los establos, almacenes, cocinas y estancias de mayor superficie para usos comunitarios. De cada estancia salen varias conexiones, incluso hay oquedades en el suelo que permiten ver el nivel inferior.

En el recorrido trato de imaginar la vida cotidiana que tendrían los refugiados, sobre todo los niños, durante el tiempo que durase la invasión y la incertidumbre ante la amenaza de que descubrieran el recinto. Este pensamiento me hace reflexionar.

Me resulta chocante la ausencia de objetos y restos de enseres utilizados en las diferentes épocas de ocupación, tal vez, se deba a las estancias temporales de los habitantes debido a las guerras e invasiones. En este caso, mi pregunta al guía sobre este particular quedó perdida en el silencio de este recinto.

Los estrechos y sinuosos pasadizos dan paso a un escenario un tanto misterioso, menos mal que gracias a la iluminación actual se puede caminar por estos pasajes. Observo que hay paredes cavadas como hornacinas, tal vez, para almacenar vasijas, enseres, herramientas y alimentos.

Los Niveles 3 y 4 son más interesantes, además de los lugares de almacenamiento y bodegas se ha encontrado una pieza circular de andesita. Esta roca volcánica era parte del subsuelo que se dejó cuando se procedía a la excavación. Según las últimas investigaciones se ha demostrado que esta piedra fue utilizada como un crisol de cobre por los 57 hoyos tallados en la superficie, presumiblemente de una mina de cobre en la cercana localidad de Aksaray. En la planta 4 se aprecia uno de los pozos de ventilación cuya profundidad se calcula en unos 80 metros.

Finalizado el recorrido mi estado de fascinación es alto y la subida de adrenalina también. He conocido un submundo creado por supervivientes hace miles de años y siento admiración en todo lo creado por el ser humano hasta conseguir lo que somos ahora en el siglo XXI.
Esta inmersión en una parte de la historia de la Anatolia Central creo que aumentó aún mi curiosidad, mi interés por conocer más sobre las civilizaciones que ocuparon esta parte de nuestro planeta.

Continúan las precisiones y más interrogantes sobre los por qué…

Capadocia es una región que me cautiva: sus paisajes, sus amaneceres, sus colores o la historia de la que hablan sus valles, tiene algo que la convierte en un lugar único, mágico que es imposible olvidar. Estoy segura que volveré y será la tercera vez, con la misma ilusión que la primera.