Archivos Mensuales: junio 2018

Templos megalíticos de Tarxien y el Hipogeo Hal Saflieni

    Cuando viajé a la República de Malta era conocedora de que esta isla albergaba un patrimonio arqueológico espectacular. Comencé por visitar los Templos de Tarxien y el Hipogeo Hal Saflieni, ya que los dos monumentos estaban localizados en el mismo municipio: Paola. Mi “cuartel general” estaba situado en la capital, La Valletta. Mi medio de locomoción: transportes urbanos. Justo a la entrada del casco antiguo de la ciudad, junto a la rotonda de la Fuente de Tritón,  se encontraba la estación principal de autobuses. Cubrían los servicios hasta las zonas más recónditas de la isla. No se trataba de un gran edificio, sino de unas dársenas al aire libre alrededor de esta plaza perfectamente señalizadas.

Tras unos veinte minutos de viaje llegué a Paola. Según dice el refranero: “Preguntando se puede llegar a Roma”.  Así lo hice y llegué a mi primer objetivo.

Los templos de Tarxien , un complejo compuesto por cuatro estructuras megalíticas, fueron descubiertos en 1.913 por unos granjeros de la zona y las excavaciones comenzaron unos años después. Están situados al suroeste de la isla de Malta,  concretamente en el municipio de Paola, a unos 6 Km. de la capital, La Valletta.

Este complejo constituye los monumentos de piedra en pie más antiguos de la prehistoria. Según los eruditos, su construcción fue anterior al famoso conjunto de  Stonehenge, situado cerca de Amesbury (Inglaterra). Desde el 1992, forma parte del Patrimonio de la Humanidad, declarado por la Unesco.

La visita a este lugar fue relativamente corta, ya que el complejo no era muy extenso.  En el recorrido por la pasarela existían paneles con los datos relativos a cada lugar.

En el reconstruido pórtico de entrada, protegido por un grueso cristal, pude observar una losa con dos agujeros, se supone que eran colocados unos postes para amarrar a los animales que se sacrificaban en los rituales de este santuario.

Al acceder al conjunto, observé con curiosidad pequeñas bolas de piedra  esparcidas en el suelo. Me informaron que eran utilizadas como rodillos para transportar los grandes bloques.

Recorrí detenidamente la pasarela flotante sobre los restos arqueológicos. Me llamó poderosamente la atención los enormes bloques de piedra, algunos decorados con espirales y relieves de animales domésticos; conformaban una distribución de múltiples herraduras con un muro común para todo el complejo. Un conjunto de edificaciones de la época megalítica que se desarrolló en la isla de Malta; una civilización de la que poco se sabe y que desapareció repentinamente entorno al año 2500 a.C. Su datación ubica a estas construcciones entre las más antiguas halladas hasta el momento en el mundo entre 3.600 y 2.500 a.C.

De los rituales religiosos que se realizaban en este santuario se hallaron pruebas de que sacrificaban animales. También se encontraron estatuillas de barro cocido que representaban tanto al hombre como a la mujer. Los originales se encontraban en el Museo Arqueológico  de La Valletta.

En el Templo del Sur,  contemplé la parte inferior de una gran estatua femenina, se cree que pertenecía a una diosa de la fertilidad. En la parte izquierda del ábside se hallaban dos grandes pilas de piedra. Una de ellas consta de una sola pieza que se esculpió en la roca.

De los otros dos templos principales del recinto, el Central y del Este, quedaban pocos restos, aunque se percataba perfectamente su diseño. Sin embargo, durante el recorrido  pude observar los relieves y grabados en las piedras: cabras, toros y cerdos. En algunas estructuras se apreciaban lo que fueron los altares, frisos y restos de alguna deidad.

Los Templos de Tarxien, en la isla de Malta, han ido sumando siglos hasta convertirse en los megalitos en pie más antiguos de nuestro planeta.

Después de esta enriquecedora visita me desplacé  al HIPOGEO HAL SALFLIENI. Estaba situado a  unos minutos de distancia, un corto paseo. Se hallaba enclavado entre varias casas de una calle del centro de la ciudad. Desde el exterior pasaba totalmente inadvertido. En el frontal de la fachada un cartel anunciaba su presencia.

Era una visita imprescindible en la isla. Además, desde 1.980 es Patrimonio de la Humanidad. La entrada a este recinto estaba muy controlada, sólo permitían un aforo máximo de 80 personas/día. Este motivo era para evitar su deterioro y mantener su conservación de microclima: temperatura, humedad relativa y niveles de dióxido de carbono. Aconsejo reservar con antelación la visita.

El Hipogeum, es un monumento único y un ejemplo de arquitectura en el subsuelo a partir de los diez metros de profundidad. A cada nivel aumentaba la profundidad.  Es el único templo subterráneo megalítico conocido hasta ahora. Data su excavación hacia el 2500 a.C. Se cree que primero se dedicó a santuario y, posteriormente en este mismo ciclo, se convirtió en necrópolis.

Fue descubierto en 1.902 de forma accidental por un albañil que trabajaba en la construcción de unas cisternas en una casa contigua. De las excavaciones que se realizaron en varias etapas se extrajeron abundante material arqueológico, cerámicas con más de 5.000 años de antigüedad, huesos humanos, ornamentos personales como abalorios y amuletos de pequeños animales tallados y figurillas de barro cocido. Entre todas las piezas destaca la magnífica esculturilla de 12 centímetros,  la llamada “Dama durmiente”. Una auténtica obra maestra muy anterior a todo el arte conocido hasta nuestro siglo XXI.

Antes de iniciar el recorrido, el grupo, unas 10 personas, fue invitado a ocupar una sala adyacente a la entrada. Una breve charla acompañada de visuales nos facilitó una  información más detallada sobre este lugar.

[…Este monumento consta de tres niveles a partir del subsuelo con una superficie aproximada de 500 metros cuadrados. Las cámaras excavadas son de distintas formas y tamaños, realizadas por la mano del hombre…

El nivel superior (3600-3300 a.C.)  Es el más antiguo. Consiste en un hall con un pasillo central y cámaras de enterramiento a cada lado. En algunas se conservaban restos originales, se hallaron los cadáveres de unas 7.000 personas.

El nivel central (3300-3000 a.C.) Son varias cámaras finamente acabadas, el trabajo humano llama aún más la atención, si tenemos en consideración que excavaban usando sólo pedernal y herramientas de sílex: el tallado formaba cornisas y escalones perfectamente rectilíneos.

En algunos sitios se apreciaban pinturas geométricas, espirales y curvilíneas en ocre rojo. No se hallaron restos humanos.

En este nivel se encuentra la “Sala Principal”, una cámara circular excavada en la roca y oquedades o puertas que llevaban a otras salas decoradas con dibujos ocres. A corta distancia la “Sala Dorada”, las paredes rocosas están decoradas con dibujos geométricos en ocre. Aquí se encuentra, a unos metros de profundidad, el “Pozo de las Serpientes”, en el que se supone echaban el óbolo para las ofrendas. Sin olvidar, la “Sala de Oráculo”, de forma rectangular, es la más pequeña de este nivel. Su magia reside en el eco que crean las voces. Las paredes y techos están decoradas  con dibujos espirales y círculos en ocre.

Y, por último el “Sancta Sanctorum”, la estancia más conocida del hipogeo por su entrada sostenida por tres enormes  trilitos encajados unos en otros.

El nivel inferior (3150-2500 a.C) La excavación más actual, se cree que se dedicó a almacén.

Después de la charla-expositora se realizó la visita. El grupo acompañado por un guía nos recordaba los datos ya explicados. Todo el entorno me pareció misterioso y mágico. En penumbra, caminábamos despacio uno tras otro, sobre el terreno original. Sólo rasgaba el silencio el ruido de nuestras pisadas. Descendíamos hacia el subsuelo, húmedo y fresco. Olía a humedad, el característico olor “a viejo” que desprenden el moho y los hongos. Era imposible reprimir mi imaginación creando mil y una historias macabras. Mi asombro y curiosidad aumentaban a cada paso. Para mí era un descubrimiento espectacular el contemplar aquellas estancias que durante tantos siglos permanecieron en el anonimato. Consideré que era una afortunada.

Al finalizar la visita, aproximadamente una hora, me di cuenta que me había acercado un poco más a una civilización que desconocía, de la que los eruditos tan poco saben y que de una forma enigmática desaparecieron dejándonos estos maravillosos monumentos.

Un santuario, una necrópolis: un lugar verdaderamente mágico.

Es interesante conocer estos dos lugares: el Templo y el Hipogeo, monumentos casi desconocidos por la mayoría de los turistas que se desplazan a la Isla de Malta. Además, sorprendente para las personas que se interesan por la arqueología y la historia. Si deseas ver las piezas originales, están depositadas en el Museo Arqueológico de La Valletta, un lugar que merece  visitarse.