Archivos Mensuales: octubre 2017

El dios del tiempo infinito

Una de mis últimas visitas al Museo Arqueológico de Mérida (Badajoz-España).

Durante unos minutos me detengo delante de la escultura de mármol que representa a  (*)Aión- Chronos. Un dios de la mitología griega que,  adoptado por los romanos, regía sobre el tiempo eterno. Sí, estoy frente a frente de lo que fue un dios del tiempo infinito, de la eternidad. En mi mente surge una reflexión que ahora quiero compartir con vosotros. Tal vez, una forma de meditar sobre ese futuro incierto que, por los años ya cumplidos, desconcierta y alerta ante la proximidad de atravesar el horizonte sin fin. La verdad es que para emprender ese viaje a la eternidad no hay límites de edad.

Creo que todos sabemos que el tiempo está ahí, lo podemos medir y podemos pensar sobre él, pero es muy difícil formular una definición concreta acerca de qué es el tiempo.  Se puede ubicar entre la eternidad y un instante. Pienso que la vida es el avance del tiempo.

Por lo tanto, considero que el presente es un instante fugaz que permanentemente se está convirtiendo en pasado, así se consume – a la vez-  nuestro futuro. Sólo nosotros, los seres humanos, somos conscientes de tener un pasado, tiempo ya ido, de un presente donde vivimos, y de un futuro posible. En cambio, los demás seres vivos no tienen esa consciencia del tiempo.

En épocas pasadas en las que la existencia estaba marcada por la naturaleza, se tenía cierta noción cíclica del tiempo. Actualmente,  creo que  es tan relativo que se hace elástico, encogiéndose y dilatándose con la edad. Supongo que cada persona experimenta el tiempo de manera diferente, algunas  pueden tener una noción del tiempo-espacio diferente de otras, imagino que dependerá de las experiencias propias. Según los investigadores, es notable  resaltar que conforme vamos envejeciendo, el tiempo parece transcurrir velozmente.

Lo que sabemos es que el tiempo existe, ya que nosotros hacemos uso de él y sabemos que, por ejemplo, dentro de una hora será un momento exacto y no otro.

Tal vez, el tiempo es uno de los grandes misterios de la vida y los humanos vivimos sujetos a contabilizarlo.

Así es, lo mejor es  aprovechar cada instante, por inapreciable que sea, es un tiempo que ya ocurrió y nunca volverá.

(*) A menudo se confunde al dios Chronos, personificación del tiempo, con Cronos, rey de los Titanes, hijo de Gaia y Urano.

 

Museo Bard Abdel en Farafra- Egipto

II PARTE

Retrocediendo al  post dedicado a “La Colina de Cristal”, del pasado día 4 de Octubre, dejé pendiente una anotación sobre este Museo en el Oasis de Farafra.

El tiempo que estuve en este lugar fue muy bien aprovechado y me alegré en dedicárselo a la visita de este singular “Museo de Farafra”.

Me sorprendió el edificio y más aún cuando me anunciaron que sería Badr Abdel la persona que me mostraría sus obras. Esperé en el jardin interior. Tras unos minutos de espera llegaron tres jóvenes visitantes, eran ingleses para más señas.

Cada estancia estaba dedicada a un tema diferente, relacionados entre sí porque representaban la forma de vivir en este lugar,  tan lejano de cualquier punto de nuestro mundo y cultura.

Detrás del edificio del museo había un jardín de esculturas muy impresionantes, realizadas con diversos materiales.

Lo más curioso fue la manera en que se desarrollaron las explicaciones que recibíamos: primero fueron los gestos, después nos habló en árabe  y seguidamente en  inglés, éste último lo dominaba bastante bien.

El artista autodidacta Badr Abdel Moghny nació en el año 1.958 en este Oasis situado  a las puertas del Desierto Blanco. En sus primeros años de adolescencia comenzó a manipular la arena de una forma peculiar. Gracias a su paciencia y constancia  -virtudes que poseen los beduinos –  consiguió la sedimentación de la arena a base de los recursos naturales que disponía. En cuanto a los colores, comprobó que las areniscas del entorno del oasis contenían sus propios coloridos, distintivos de su naturaleza.

Además de la escultura, también se dedicaba a la pintura en la que reflejaba las costumbres de los beduinos y de la vida en el desierto. Las obras se caracterizaban  por los trazos y colores suaves.

Abdel Moghny, a lo largo de su dilatada carrera ha exhibido con éxito en Francia, Alemania, Gran Bretaña y El Cairo.

Referente a su Casa-Museo. Comenzó la construcción según las costumbres y tradiciones de su pueblo. Disponía de pocas opciones de materiales locales, por lo que adaptó el diseño de su vivienda con piedras y ladrillos de adobe secados al sol. Para el recubrimiento utilizó la misma mezcla de arena y arcilla.

El edificio representa el estilo al-Qasr o castillo que fue ampliado posteriormente y dedicado sólo a Museo. En su interior hay una tienda dedicada a la venta de sus obras.

19 de Octubre, Día Internacional contra el cáncer de mama.

Por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud cada 19 de octubre se celebra el  “Día Internacional de la lucha contra el  cáncer de mama”, con el objetivo de crear conciencia y promover que cada  vez más mujeres accedan a controles, diagnósticos y tratamientos  oportunos y efectivos.

Soy una mujer afectada por esta enfermedad desde hace 13 años. En esta fecha tan especial, deseo que este mensaje  llegue  a todas las mujeres que habitan en los cinco continentes y – más aún – a las que actualmente se encuentran en el “fragor de la batalla”. Afronta con valentía  ese difícil momento de tu vida. ¡No dejes de luchar y vencerás!.

Con todas mis fuerzas quiero colmaros de ánimos y haceros ver que existe la esperanza para seguir adelante. Las mujeres tenemos la gran capacidad de soportar y afrontarlo todo, así que mucha fuerza y coraje.

Sólo quiero deciros:

Mensaje clave

“La detección temprana con el fin de mejorar el resultado de cáncer de mama y la supervivencia sigue siendo la piedra angular del control de cáncer de mama”.

 

La importancia de las manos

 

Todo sucedió de forma instintiva cuando me hallaba echada en el sofá. Alcé mi mano izquierda y  mi dedo índice dibujó en el aire unos círculos. Después, hice no sé cuántas tonterías más. ¿Aburrimiento…?  Entonces,  se me ocurrió la idea de escribir sobre las manos. Una pregunta surgió en mi mente. ¿Qué podría yo  aportar de nuevo sobre esta parte del cuerpo humano?. Todos sabemos que las manos desempeñan un papel muy importante en la actividad humana, ya que las mismas son indisociables del pasado, del presente y del futuro de la sociedad.

Tienen el poder de manifestar el espíritu mejor que cualquier otro órgano de nuestro cuerpo: transmiten la comunicación no verbal. El cerebro “manda” y nuestras manos ejecutan. Son las fieles traductoras de que nuestro pensamiento ha sido realizado.

Según parece,  el ser humano valora más – entre otros órganos – sus manos. Son hábiles, obedientes, rápidas, ágiles, delicadas, sensibles. Se trata de una pinza complicada y simple al mismo tiempo; se cierra de forma progresiva, es finalmente regulable, tiene potencia y una minuciosidad asombrosa. Son igualmente capaces de manejar un martillo neumático  como el pincel de un artista. Por ello, el hombre aún no ha conseguido reproducir esa herramienta prodigiosa: “El instrumento de los instrumentos”, según Aristóteles.

De la obra “Elogio de la mano”, de Henri Focillon, editada en 1.934, he recopilado algunos fragmentos que hacen resaltar de manera grácil esta parte de nuestro cuerpo:

[…Emprendo este elogio de la mano como quien cumple con un deber de amistad.  En el  momento en que empiezo a escribir veo que las mías solicitan mi espíritu, que tiran de él…  Son casi seres animados. ¿Sirvientas? Quizá. Pero dotadas de un genio  enérgico y libre, de una fisonomía – rostros sin ojos y sin voz, pero  que ven y que hablan… La mano es acción: coge, crea y, a veces, diríase que piensa. En reposo, no son utensilio sin alma, abandonado encima de una mesa o colgando a lo largo del cuerpo: la costumbre, el instinto y la voluntad de la acción meditan en ellas, y no hace falta un raciocinio muy prolongado para adivinar el gesto que van a hacer… ¿Por qué un órgano mudo y ciego nos habla con tanta persuasión? Porque es uno de los más originales, de los más diferenciados, como las formas superiores de la vida. Articulado sobre delicados goznes, el puño tiene una armadura compuesta por múltiples huesecillos. Cinco ramales óseos, con su sistema de nervios y ligamentos, caminan bajo la piel, luego se separan como un chorro para formar cinco dedos, articulados por tres coyunturas, cada uno con su aptitud propia y su espíritu…]

En el cuerpo humano donde cada órgano tiene su función, es la mano la que posee sus características morfológicas, la textura de la piel ofrece un conjunto de crestas papilares.Todos conocemos el valor singular y especifico que tienen las huellas dactilares, dado que por sí mismas permiten identificar a un individuo, desde el nacimiento hasta su muerte, y son prácticamente  imborrables. Se trata  de unos signos que pertenecen a nuestra constitución íntima. De la misma manera que no existen dos huellas digitales idénticas, las dos manos que son siempre más o menos diferentes entre sí reducen, por lo tanto, las posibilidades de similitud

La mano, extraña y maravillosa es una de las piezas más complejas y bellas de la ingeniería natural en el cuerpo humano.

 

 

La “Colina de Cristal”- Egipto

I PARTE

Uno de los lugares que hacía volar mi efervescente imaginación, uno de tantos, era recorrer el Desierto Blanco o Sahara el Beyde, como le llaman los beduinos, cuyas arenas se extendían desde Egipto a Libia. Uno de los parajes naturales más espectaculares del mundo.

Además, mi deseo se ampliaba hasta el Oasis de Bahariya (El oasis del Norte)  para conocer algunos lugares del entorno que cubría esta vasta extensión, bastarían siete jornadas para la aventura. Las experiencias adquiridas anteriormente como viajera solitaria a otros oasis de este país fueron esenciales. Con antelación suficiente hice un minucioso trabajo  para trazar la ruta deseada,  contratar todos los servicios necesarios: hospedaje, documentos, permisos, guías, vehículo, y conductor. En aquella época  no existían los “tours turísticos de uno o tres días” que proliferaron unos años después.

Y llegó el día en que se materializaba mi sueño.

A las primeras luces del día, Ahmed, el guía, lo tenía todo preparado. Y puntualmente a la cita, estaba en la puerta del hotel de El Cairo. Unos 420 kilómetros de carretera hasta el Oasis de Bahariya, aunque estaba previsto hacer algunas paradas intermedias. Una de éstas fue en el Oasis de  Farafra, la segunda mayor depresión por superficie, localizada en el oeste de Egipto, el pequeño poblado Qars al Farafra  cuenta con unos 5.000  beduinos.

Era un punto estratégico para hospedarse o hacer una breve parada para el descanso o avituallamiento. Aproveché la oportunidad para visitar la casa-museo de Bard Abdel Moghny. Un museo singular que merece referenciarlo en otro post.

A pocos kilómetros de este oasis, a un lado de la carretera emergía del suelo una colina. El vehículo 4×4 acortaba la distancia y la arena parecía resplandecer. Todo el entorno aparentaba que se iluminaba, un conjunto mágico que me sorprendió, me pareció que era espectacular. La realidad superó a la información que tenía.

Se trataba de la formación geológica conocida como “La Colina o Montaña de Cristal”  cuya composición rocosa estaba compuesta de cuarzo y pirita.

Según los geólogos que han estudiado este lugar, no existe otro donde los cristales se dispongan de esta forma. La describen  cómo una cueva exhumada.

Sobre la información que encontré sobre este fenómeno natural: […”Esta bóveda sub-volcánica – según  parece – data del oligoceno y sufrió inundaciones de agua que cubrieron todos los huecos, al perder lentamente la temperatura, los cristales comenzaron a crecer… Las capas de  la caliza dan los colores blanquecinos; el carbón y las capas ferruginosas se transforman en los tonos parduscos-rojizos y se han clasificados en el cretácico… Las capas están rotas y dobladas y los cristales tienen también una historia interesante de transformación… Los plegamientos y deformaciones se comprueban a simple vista…El material oscuro se trata de antracita, procedente de los restos orgánicos que habría en la zona, una vez  sometidos a altas presiones  y  temperaturas se transformaron en carbón”… ]

Delante de esta gran roca de cuarzo imaginé lo que sería esta inmensa extensión hace millones de años. Tal vez,  un lugar donde abundaría el agua y la vegetación, después – en medio de la nada – quedó una cueva  rodeada por la oscuridad. En el tiempo fue formándose,  centímetro a centímetro, las estalactitas y estalagmitas para crear figuras amorfas y columnas sin terminar.

Después,  los movimientos de la tierra la erosionaron  hacia la superficie y fue emergiendo convirtiéndose en lo que actualmente conocemos como “La Montaña de Cristal”.