Archivos Mensuales: septiembre 2017

1 de Octubre 2.017, “Día Internacional del Café”

El 29 de septiembre de 1983 la Asociación del Café de Japón fue la primera en conmemorar el “Día del Café”. Posteriormente, en el año 2005 esta celebración se inició en Estados Unidos.

Unos años más tarde, un total de 74 Estados miembros de la Organización Internacional del Café (OIC), que incluye tanto a países productores como consumidores y 26 asociaciones de café de todo el mundo, unieron sus fuerzas para celebrar oficialmente  cada año el 1 de Octubre el “Día Internacional del Café”.

Esta fecha también es un reconocimiento a la labor de muchos campesinos y productores del cultivo del café y del grano, quienes con su esfuerzo han logrado conseguir una excelente calidad para que esta bebida sea única.

Se puede decir que el café es el producto más consumido en el mundo. Los verdaderos amantes del café – entre los que yo me encuentro – saben diferenciar su sabor y el aroma inconfundible si ha sido recién molido, o se trata de uno más de los sucedáneos que nos presentan en bolsitas herméticas.

Muchas son las personas que se preguntan cuál es el mejor café del mundo, y la verdad es que no es una pregunta fácil de responder. Por norma general, qué diferencia existe en el sabor según su origen: dulce, salado, ácido, amargo, umami(*)  o si son más afrutados o más florales o tienen más o menos fragancia. Lo que te puedo decir es que los gustos son personales y distintos. Ahora bien, el mejor café es el que más te gusta, así de sencillo.

Todo el café del mundo crece exclusivamente en las zonas geográficas que se encuentran dentro del cinturón del café, delimitado por el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio. Estás áreas tienen condiciones específicas que ayudan a desarrollar el sabor y la acidez que tanto buscamos en un taza de café.

Podríamos hablar del café de Kenia como uno de los más reconocidos por su exotismo: en nariz es un café limpio, fragante y fresco con aromas cítricos y herbáceos. En boca, destaca su alta acidez y buen cuerpo, con un marcado carácter frutal en el que destacan los sabores cítricos y a piña. Su retrogusto es duradero y agradable. Etiopía, Tanzania, Uganda o Ruanda son también productores de cafés africanos.

Si nos trasladamos a Brasil nos encontramos con el mayor productor y exportador mundial. Aquí se cultiva tanto el arábigo como robusta, y normalmente con procesos mecanizados. El café brasileño, habitualmente, tiene mucho aroma, no demasiado cuerpo, sabor intenso y notas dulces muy características. Su pos gusto es ligero. Actualmente se está investigando con técnicas bioquímicas para dotarle de un poco más de acidez. Este factor se considera una virtud. Por otro lado, precisamente por su baja acidez, es un café que se apetece tomar casi a cualquier hora del día.

El café de Colombia, es denominado el rey de los suaves. Es 100% arábica, suave y lavado, de taza limpia, con acidez y cuerpo medio/alto, aroma pronunciado, completo, muy frutal. Su sabor es agradable y con notas a chocolate. Colombia se caracteriza por ser uno de los países productores más avanzados tecnológicamente y con mayor formación en los caficultores, es uno de los mejores cafés del mundo.

Como dato curioso, el café más caro comercializado en el orbe es el kopi luwak, o café de civeta, es el café obtenido de granos que, tras ser ingeridos por la civeta, pasan por su tracto intestinal y son expulsados entre sus heces. Estos animales se atiborran de frutos maduros de café y expulsan el grano parcialmente digerido. En indonesio, kopi significa “café”, y luwak  “civeta”.

Con todo esto, quiero daros a entender que cada origen tiene sus atributos y que para cada uno de nosotros será mejor un café que otro. Todo es cuestión de gustos.

Ya sea con una buena taza de expresso, un espumoso latte, un cappuccino, un cremoso vienés o un irlandés, puedes gozar de esta fecha degustando tu café favorito.

(*) En Japón se llama umami a la sensación gustativa que produce el glutamato monosódico (ácido glutámico). Se trata del famoso 5º sabor, el menos conocido de los demás: salado, dulce, ácido y amargo.

En el 2.001, el biólogo Charles Zuker de la Universidad de California encontró receptores gustativos específicos del umami en la lengua, tanto de humanos como de otros animales.

Umami en japonés significa algo así como delicioso.

Un rincón mágico y singular: “Bacalhoa Buddha Eden“

He visitado el mayor jardín oriental que existe en Europa, para mí fue todo un regalo: “Bacalhoa Buddha Eden”, que fue inaugurado en varias fases desde el año 2.006. Yo estuve en el mes de Marzo de 2.017.

Por casualidad encontré este bello rincón en nuestro país vecino, Portugal. Viajo con bastante frecuencia  a  este pequeño territorio europeo; conozco la mayoría de sus ciudades y algunas poblaciones que aún conservan sus viejas tradiciones, sin embargo,  este lugar pasó desapercibido para mí. Así que aproveché mi estancia en Óbidos (Portugal) para satisfacer mi curiosidad.

En la villa lusa de Bombarral, de la freguesia de Carvalhal, a pocos kilómetros al sur de Óbidos, se encuentra  la Quinta dos Loridos, un lugar único con una historia que se remonta al siglo XV, relacionada con el cultivo de vides y donde está ubicado el jardín oriental Bacalhoa Buddha Eden. Ocupa alrededor de unas 35 hectáreas de las 100 que posee su propietario Joe Berardo, cuyo nombre verdadero es José Manuel Rodríguez Berardo, un importante coleccionista de arte y acaudalado empresario portugués, mayor accionista de la compañía Vinícola Bacalhoa, instalada en esta finca.

La historia de cómo el jardín fue construido es a la vez intrigante y entrañable.

Este espacio fue ideado y concebido por el renombrado empresario en respuesta a la destrucción de los Budas Gigantes de Bamyan, que fue uno de los mayores actos de barbarie cultural, borrando de la memoria obras maestras. (Periodo tardío del arte de Gandhara). En el año 2.001, el Sr. Berardo, profundamente sorprendido por la actitud del gobierno talibán que destruyó intencionadamente estos monumentos únicos del Patrimonio de la Humanidad, inició uno más de sus sueños: la construcción de este extenso Jardín Oriental. En cierto modo, prestaba su rendido homenaje a los colosales Budas esculpidos en la roca del Valle de Bamyan, situado en el centro de Afganistán.

La Fundación Berardo, sin ánimo de lucro, gestiona las instalaciones con la misión de crear un espacio para todas las personas, independientemente de su afiliación religiosa, origen étnico y nacionalidad. Ellos llaman a la unidad, la comunicación y la meditación como una forma de descubrir una nueva forma de vida. Tal vez, es una manera de difundir una cultura de paz.

La primera sensación que tuve cuando atravesé la gran puerta oriental que daba acceso a los jardines, era el silencio que reinaba y a la vez sorprendida por las dos enormes esculturas de Buda colocadas bajo un gran árbol. La panorámica  que se presentaba ante mis ojos era espléndida. Después, la curiosidad hizo su aparición y, mientras caminaba, no dejaba de mirar hacia un lado y a otro. Una vez transcurridos los primeros momentos, comencé a fotografías cada rincón que surgía a mi paso. Había pocos visitantes, por lo que decidí deambular de acá para allá, sin prisas. La tranquilidad y el contacto directo con la naturaleza era una invitación imposible de rechazar.

Durante el recorrido por los senderos que bordeaban el gran lago, disfrutaba de la compañía de enormes budas de granito colocados a lo largo del camino, hasta llegar a la parte principal del jardín: una escalinata de ladrillos rojos. A ambos lados dos budas dorados y en la parte superior la enorme  escultura de otro recostado. Desde la parte más alta se podía contemplar una magnifica panorámica de los jardines.

Desde el estanque principal, cruzar los puentes, e incluso la contemplación de las esculturas que me acompañaban durante el recorrido transmitía la sensación de tranquilidad. Supuse que era un espacio en el que todo fue pensado al detalle. Un lugar para meditar lejos de la ciudad.

De la información que obtuve “in situ”, en este jardín se plantaron bambúes, agapantos, laurel de indias, rododendros, robles y arces japoneses, una frondosa vegetación rodeaba este paraje. Se construyeron varios estanques en los que aclimataron centenares de carpas Koi,  especie asiática. En los alrededores cercanos, gozaban de libertad cisnes, patos y pavos reales.

Entre budas, pagodas, estatuas de terracota y diversas esculturas colocadas estratégicamente, se estimó que fueron utilizadas unas seis mil toneladas de mármol y granito, por lo que puede considerarse el mayor jardín oriental de Europa.

También pude admirar unas setecientas copias  de los soldados de terracota hallados en Xian. Se pintaron a mano en color azul  y cada uno de ellos es único. Algunos estaban enfilados en lo alto del pequeño montículo que rodeaba parte  del estanque principal. Otros, en lugar distinto, formaban un batallón de infantería y caballería.

Una parte de la gran colección de esculturas de Jose Berardo también se pueden ver aquí, llamada esta parte el Jardín de Escultura Moderna y Contemporánea. Obras de Joana Vasconcelos, Alexander Calder, Fernando Botero, Tony Cragg, Lynn Chadwick, Allen Jones y otros escultores.

En esta exposición al aire libre suele sustituirse algunas obras, así ofrecen algo nuevo e interesante a los visitantes.

En otro lugar se encuentra el Jardín de Arte de Escultura Africana y está dedicado al pueblo Shona, de Zimbabwe. Durante más de mil años se dedicaron al tallado de piedra a mano para obras de arte. Hay más de 200 piezas colocadas bajo la sombra de cientos de palmeras.

Algo que eché en falta durante mi visita fue un mapa con las indicaciones de las áreas y algo de literatura sobre los datos del Jardín. Supuse que sería una manera de no imponer un recorrido obligado y que el visitante tuviera la libertad de ser autónomo para moverse de acá para allá, sin prisa.

Sin embargo, existe un pequeño “tren turístico” que recorre el lugar y permite de una forma expedita la visita, aunque el trayecto está preestablecido.

Recuerdo que más de tres horas transcurrieron desde que inicié esta vista hasta que salí de allí.

Una visita que recomiendo por su singularidad, además, disfrutar de la naturaleza en este mágico rincón portugués.

 

Recital sublime de Ainoha Arteta en el Teatro Romano-Mérida

El pasado viernes día 15 de Septiembre de 2.017  viajé a Mérida (Badajoz) para asistir a una Gala Lírica en la que intervenía  la renombrada soprano, de origen vasco, Ainoha Arteta que fue  acompañada por la Orquesta de Extremadura, bajo la dirección de David Giménez. El concierto estaba fijado para las 22.00 horas, sin embargo, tuvo unos quince minutos de retraso sobre la hora fijada.

Después de diez años de ausencia, la diva Arteta cumplió su ilusión de volver a cantar en este escenario, según manifestó con su proverbial simpatía a los asistentes […Tenemos un teatro mágico y único, patrimonio de todos los españoles y que es una maravilla haber vuelto a él…  Cantar en este marco histórico…  parece que estas  piedras milenarias transmiten energía…Estoy muy contenta de estar aquí…]

Esta programación estaba producida por Stone&Music Festival 2.017, en su II Edición, en el marco incomparable del Teatro Romano de Mérida (Badajoz), conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad. Un concierto en el que pude disfrutar de una recopilación de algunas de las obras que Ainhoa Arteta ha realizado en su trayectoria profesional. Piezas de los célebres compositores de finales del siglo XIX, principios del XX, como Mascagni, Puccini, Leoncavallo, Giordano y Cilea.

Un programa muy intenso que se me hizo corto, aunque estaba dividido por un intermedio. Más de los dos mil quinientos espectadores que ocupábamos el aforo del grandioso Teatro Romano quedamos rendidos ante la sublime voz de la célebre soprano. Las ovaciones del público y los ¡Bravos! resonaron con fuerza en este emblemático lugar.

La Orquesta de Extremadura bajo la batuta del Director Giménez interpretó oberturas  e Intermezzo de los mismo compositores citados. Los aplausos del público era muestra de un meritorio reconocimiento  por el alto nivel de sus jóvenes músicos.

Me pareció fascinante  la iluminación creada para el escenario, considerado como el mayor teatro al aire libre del país, además con la  excepcional acústica que posee; supongo que para Ainoha Arteta  sería más complicado esa noche del viernes que corría un poco de  brisa. Realmente, no fue impedimento para esta gran soprano.

 Al final de este apoteósico recital, y ante la insistencia de los espectadores, Ainoha Arteta ofreció dos Arias de obras líricas y “La Habanera” de la ópera Carmen, de Bizet, que estuvo soberbia.

Creo que ha sido un espectáculo interesante y bello tanto para los que son aficionados a “Il bel canto”,  como para los que queremos disfrutar por primera vez de una gala de estas características.

Para mí, fue una noche inolvidable, Ainoha Arteta me deleitó  con su voz lírica y en algunos momentos logró emocionarme  con el Aria de Adriana Lecouvreur – “Lo son l’umile ancella…”.

 Un auténtico regalo para los sentidos.