Archivos Mensuales: mayo 2016

El Gran Calendario de los Pastores

calendario de los pastoresLa invención de la imprenta hizo que la Astrología penetrara hasta los rincones más alejados del campo, y tomara un rumbo más popular y práctico que el que tenía entre las personas cultas de las ciudades. Fue divulgada bajo la forma de calendario (*). Los primeros ejemplares fueron impresos a mediados del siglo XV. Estas publicaciones persisten aún en nuestros días. Se puede decir que las nuevas tecnologías y el avance, casi desenfrenado, del progreso en pleno siglo XXI, estas “reliquias” están en trance de calendario4desaparecer.

Estos calendarios para uso de gente sencilla, volvían a presentar, en cierto modo, las mismas preocupaciones que hicieron nacer a la Astrología hace unos tres mil años. En ellos, daban consejos y predicciones referentes tanto a las siembras como al tiempo que haría en el transcurso del año. Curiosamente, algunas publicaciones se especializaron en temas relativos a la salud. Indicaban el momento favorable para bañarse, afeitarse, purgarse, hacer sangrías, etc. Así mismo, explicaban el origen astrológico de las enfermedades. calendario8Estos calendarios eran caros y no estaban al alcance de todos los bolsillos. Al final, la gente ideó una manera ingeniosa y más asequible: prestárselos unos a otros, o bien, se propagaban de boca en boca. Había una extraña mezcla de Astrología griega y de religión cristiana, en un estilo ingenuo y rústico. Estaban redactados por “incultos” y dedicadas a ignorantes plenos.

Durante aquella época se hizo muy popular el calendario francés titulado: “Le Grand Kalendrier et Compost des Bergiers” (El gran calendario de los pastores), cuya primera edición data de 1.491. Desde los primeros añoscalendario2 de su aparición su éxito fue tal, que se pueden contar hasta unas diez ediciones antes del año 1.510. Este almanaque estaba dirigido a las clases populares y rurales. Contenía toda clase de consejos sobre medicina, la higiene de los hombres y de los animales, la agricultura y la manera de comportarse en este mundo, a fin de llegar santamente “al otro”. Proporcionaba, además, nociones sobre Astrología y la división del tiempo. La quinta parte de la obra se titulaba “Nuestra Astrología y fisonomía para conocer múltiples artimañas y cautelas del mundo”. Como muestra, he aquí cómo se indicaban en verso las propiedades del planeta Júpiter:

Quién bajo Júpiter haya nacido,

Por benigno y gracioso será tenido,

Será rico con paciencia,

Prudente, discreto, e gran ciencia,

Amará la paz y la concordia,

Cosas que son deliciosas,

Olorosas y sabrosas.

Gustará del verde y del gris, limpio cuerpo será,

El mal nunca le atacará,

Sino que será apacible,

De buenos hechos mediador,

Cantador y reidor verdadero,

Mercaderías poseerá,

Y de oro y plata serán gran tesorero”.

El creador de este calendario no ignoraba que la Astrología estaba condenada por la Iglesia. Hombre prudente y astuto, procuró sortear las dificultades, como nos lo demuestra en lo que escribió al principio de su capítulo “De las propiedades de los Doce calendario1Signos”:[…Considerando el curso de los cuerpos celestes y el poder de Dios omnipotente, que hace lucir el Sol sobre buenos y malos, que gobierna todas las cosas que están en el firmamento, en el Cielo y en la Tierra, he leído este pequeño tratado en latín y lo traduzco para instruir a las gentes que son ignorantes, pero quieren saber. No es necesario decir que, estas cosas ocurren, y aunque los signos poseen estas propiedades es la voluntad de Dios la que los dirige…]

“Los astros son signos, únicamente signos”, afirmaba Porfirio, el modesto sucesor delcalendario5 filósofo Plotino.

¿Qué podía objetar un cura rural ante tanta astucia y habilidad?

calendario6(*)La palabra calendario proviene del latín “calendaríum” nombre que le daban los romanos al libro de contabilidad y estos median el tiempo en ciclos lunares; para ellos “calenda” era el primer día de cada mes que había luna nueva y era el día que se debía pagar las cuentas.

 

Artículo que publiqué en la Revista Cultural Aldaba nº 30

Cádiz, la ciudad que sonríe al mar

Atardece. Me envuelve una Primavera enamorada de un tiempo climático loco. Detengo mis pasos por unos momentos.  Paseo junto a la mar que es abrazada por el Malecón. En el ambiente, la brisa huele a mar misterioso, esa mezcla de las algas con el dulzón del azahar. Es cierto que hoy es un día de Abril, y también es verdad esta luz casi rojiza, anaranjada con la  que el astro Sol nos anuncia su retirada. Cádiz es de una belleza Cadiz%20(08)[1]impresionante. Sí, la luz deslumbrante de su cielo meridional reflejada en los altos edificios de piedra blanca que se miran en la Bahía. Floreado balcón abierto. Abierta ventana al infinito, blanquísimo baluarte en el Atlántico, copo de cal y piedra y sol. Cada vez que visito esta ciudad, disfruto al pasear por sus estrechas calles. Aquí o allá, a la vuelta de una esquina algún rincón me deja sorprendida.

Cuando paseo por el casco histórico gaditano es inevitable que muchos de sus rincones me evoquen a los puertos caribeños. La calle Ancha, con sus balcones de cristales que les llaman cierros. La calle Sacramento, la más larga de toíto Caí. Casas palacios que habitaron la burguesía, evocan a  aquella época de esplendor y después se convirtieron en casas de vecinos. Iglesias y conventos que algunos quedaron mermados a raíz de la desamortización de Mendizábal.

El caminar por sus calles me lleva hasta los lugares de más tipismo: Plazas de laArcos-de-la-Rosa-en-el-barrio-del-Pópulo-de-Cádiz Candelaria, de la Mina y de la Libertad, Plaza Fray Félix, Plaza de San Francisco y esa Plaza de la Flores que reúne toda la idiosincrasia de la tierra gaditana, junto al Mercado Central, testigo de las comparsas, los coros, las chirigotas y el cuarteto, en las fiestas de los carnavales y  escuchar sus coplas-protestas.

Otro edificio emblemático y más popular para los gaditanos es el Gran Teatro Falla, construcción de finales del siglo XIX, de clara inspiración mudéjar, lugar escogido para el Concurso de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz.

No dejo de mencionar la importancia del Museo de Cádiz, situado en la Plaza de la  Mina, edificio neoclásico proyectado por Juan Daura en 1.852. En su interior  consta de tres museos: Arqueológico, de Bellas Artes y Etnológico. Aconsejo su visita por la importancia de sus contenidos.

P1530416Sin dejar de mencionar la Plaza de San Antonio, erigida en la segunda mitad del siglo XVII, centro neurálgico al igual que la Plaza de San Juan de Dios. Dos núcleos declarados como los agores de la ciudad. En la de San Antonio fue el escenario donde se proclamó la Constitución de 1.812, que se debatió y redactó en la Iglesia Oratorio de San Felipe Neri, sede de las Cortes de Cádiz. Actualmente es el Museo Histórico Municipal.

Deambulo por el popular barrio de la Viña. Un delicioso paseo por sus calles: Plaza del Tío de la Tiza, Virgen de la Palma, Sagasta…   Sus casas encaladas,  balcones y ventanas que no les faltan macetas de geranios. Desde finales del siglo XVII era una zona ocupada por viñedos, de ahí deriva su nombre. Situado junto al mar, separado del resto de la ciudad. A lo largo del siglo XVIII se expande hacia el centro histórico. Al ser terreno más alejado el coste del suelo era el más barato,  esto motivó que fuera ocupado por las clases másP1530370 populares, principalmente los pescadores.

Otro barrio señero es el del Pópulo. Tras los edificios del Ayuntamiento y la Iglesia Hospital de San Juan de Dios, comienza esta zona, sus límite coinciden con la villa medieval. Una vuelta al pasado. Siento que me invade cierta curiosidad al recorrer esta parte. La ciudad que fuera reconstruida y amurallada por Alfonso X sobre la antigua aldea árabe. De las tres puertas, sus arcos son el único resto que queda: El Arco del Pópulo, antigua Puerta del Mar; el Arco de los Blancos, donde se hallaba la Puerta de Tierra o acceso hacia tierra firme; y el Arco de la Rosa, hoy día da paso desde el interior del barrio a la Plaza de la Catedral.

La ciudad que sonríe al mar, sus barrios de Santa María, del Pópulo, de la Viña, Arrabal de Santiago, Barrio de San Carlos, Puerta Tierra, San José, San Severiano, símbolos de una ciudad que siempre está deslumbrante.

5842e3b1b71017dd785c36d08ac9de5cCiudad amurallada que ciñe al casco antiguo. Puertas de Tierra y el baluarte de Santa Elena que se asoma a la zona portuaria. Ciudad abierta a la inmensidad del mar. Calles que muestran su delgadez, recta y larga. Apiñados bloques de casas. Blancas azoteas encaladas con innumerables torres-miradores, vigías que guardan celosas a su Bahía desde el siglo XVII. Típica construcción gaditana, según su forma existen cuatro tipos: la de sillón, la de garita, la de sillón y garita y la de terraza. Revestidas de cal y su decoración más habitual son de dibujos geométricos de color almagra.

Visito la torre-mirador, la más característica de Cádiz, la Torre Tavira. Sus 45 metros de altura (173 escalones) sobre el nivel del mar está considerada como la más alta. En 1.778 se erigió como vigía oficial del Puerto de la ciudad. Forma parte del Palacio de los Marqueses de Recaño y su nombre es debido al primer vigía que tuvo, el teniente de fragata Antonio Tavira. Actualmente, se halla instalado un sistema de Cámara Oscura que permite al visitante gozar de las inmejorables y sugerentes panorámicas. Además de que ha sido una experiencia tal contemplación, desde su escaso espacio al aire libre he podido admirar la belleza de esta ciudad y fotografiar esas innumerables azoteas encaladas.

El paseo de la Alameda de Apodaca y después se convierte en la del Marqués de Comillas y termina en el baluarte de la Candelaria. Balcón marítimo sobre las murallas, con su exótica vegetación entre la que asoman las esbeltas espadañas de la Iglesia del Carmen, es quizás el lugar donde percibo con mayor intensidad la sensación de estar en algún lugar caribeño. No en vano, algunos de los ingenieros o arquitectos que trabajaron en las fortificaciones y diseñaron sus edificios fueron también autores de obras similares en el Nuevo Continente.

Durante siglos, los gaditanos han construido sus murallas y edificios más emblemáticos con la “piedra ostionera”. Conglomerado fósil – con esqueletos de conchas marinas – formado durante el Pleistoceno Superior que se extraían de las canteras de La Caleta.

Sin olvidar sus playas, La Caleta, Santa María del Mar, de la Victoria y la más alejada la de La Cortadura.

Necesitaría mucho espacio para enumerar sus insignes monumentos como la Catedral, el Ayuntamiento, Iglesias, Conventos y claustros que guardan inestimables tesoros. Restos arqueológicos de épocas de su pasado remoto. Esta Cádiz histórica, sin embargo, ceñida por el mar y limitada por ese marco geográfico, se ha desarrollado a costa de edificarse una y otra vez sobre los cimientos de su pasado.

Cádiz es distinta. Distinta por su emplazamiento. Distinta por la idiosincrasia de su gente. Distinta y única.

Una ciudad que merece ser visitada.