Archivos Mensuales: agosto 2015

Un paréntesis vacacional

Isla Gozo (Malta) La ventana azul    A los seguidores de mi Blog, y a todas las personas que lo visitan con asiduidad, les comunico que a partir del día 15 de Agosto, haré un paréntesis vacacional. Tan sólo serán   algunos días para descansar e intentar recargar “las pilas”, con el objetivo de que a mi regreso esté más fortalecida para afrontar nuevos retos.

Os deseo unas buenas vacaciones junto a vuestros familiares y amigos ¡Disfrutad con ellos!

En esta página siempre me encontraréis. Gracias por el interés demostrado.

Un cordial abrazo.

La Gastronomía en la Literatura

Olla-podrida.-Autor-desconocido[1]Comer y beber dos premisas fundamentales de la existencia humana que aparecen perfectamente reflejadas, en las formas más variadas, en la Literatura. Puede decirse que en casi todas las obras se habla de comida. En dos de los momentos cumbres de la Literatura Universal, la comida tiene un papel central: El Quijote […“Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes…] Y, “En busca del tiempo perdido” de Proust, cuando el narrador prueba el sabor de la magdalena mezclado con el té.

Es en la mesa donde pueden representarse múltiples escenas de la vida cotidiana. Pero, IMG_9180[1]“el pan nuestro de cada día” no siempre se consigue con facilidad, es más bien una obligación el trabajar para ganárselo o comprarlo. Desde el “Satiricón”, de Petronio hasta “El Gran Gatsby”, de Francis Stott; desde “Alicia en el País de las Maravillas”, de Carrol hasta “Cuento de Navidad”, de Dickens, más allá de cualquier moda relacionada con la cocina, la comida es importante en los libros porque lo es en la vida real.

20130215073930-672xXx80[1]En lo cuentos populares aparece un tema bastante frecuente: que no es la superabundancia de viandas, sino más bien la escasez de las mismas. No cabe la menor duda, la gastronomía representa un papel muy importante en la mayoría de los textos, aunque los diferentes manjares no sean siempre descritos con el lujo de gachas[1]detalles que, a veces, sería de desear. Las fragancias y los olores alimenticios son temas frecuentemente reflejados en una deliciosa y aromática comida que se aluda. Así es, la comida y la Literatura siempre han ido de la mano.

La necesidad vital de comer y beber con mesura y sensatez ha quedado plasmada en un gran cantidad de proverbios que recogen las más diversas necesidades del hombre: “Los glotones no nacen, se hacen”, otros aconsejan:”Desayuna como un rey, almuerza como un IMG_1147[1]noble y cena como un mendigo”. Por el contrario, se critica severamente la voracidad, la gula y la embriaguez:”Come y bebe por siete”. Por otro lado, expresa también el punto de vista, quizá por resignación al no obtener uno lo que necesitaría, en la conocida frase de Isaías, cap. 22. Vers.13: “Dejad que comamos y bebamos, porque mañana hemos de morir”.

En algunas obras aparecen bien documentadas, las exhortaciones para una vida moderada: “Comer y beber mantiene el cuerpo sano”, aunque también sirven de advertencia:”Una barriga gruesa no engendra entendimiento”. También surge la estrecha relación existente entre el comer y el trabajar, como lo demuestra una serie de giros de esta época y que nos recuerda es una parte de nuestra cultura:”Quién no trabaja no Duelos y quebrantos[1]come”. Sobre la falta de alimentos en el mundo, en cambio, no es “fácil” hacer Literatura, hasta que alguien se decida a escribir una gran farsa sobre este tema.

En la Literatura, el concepto que suele aparecer representado refleja de múltiples formas las normas y valores pisto[1]imperantes en la sociedad. Parte de una situación de carencia absoluta de comida y bebida, pero permite vislumbrar los deseos por conseguir una vida mejor y casi sin preocupaciones, aunque sin omitir la advertencia de que la comida y la bebida sólo son beneficiosas con medida.

Artículo que publiqué en la Revista Cultural Aldaba nº 27