Archivos Mensuales: mayo 2015

Concurso de Fotografías “Aldaba XXVII”

Asociación Cultural Artística Literaría Itimad (Sevilla)P1490217

El pasado viernes 22 de Mayo de 2.015, tuvo lugar en el Salón de Actos del Casino Mercantil de Sevilla el Acto de Clausura del V Certamen Internacional de Novela Corta “Giralda” y la presentación del número 27 de la “Revista Aldaba”. Así mismo, en dicho acto se procedió a la entrega del Diploma a la Fotografía titulada “La triste despedida” como Primera Clasificada en el Concurso “Aldaba XXVII”, imagen que aparece en la portada de dicha revista.

Hace unos tres años, comencé a colaborar en dicha Revista con artículos relacionados con la Literatura y, con cierta frecuencia, participo en los Certámenes Fotográficos. Esta vez, el primer premio ha recaído sobre una de mis fotografías presentadas. Galardón que quiero compartir con todos mis seguidores.

Desde aquí, quiero hacer llegar mi más sincero agradecimiento a la Directiva de la Asociación Cultural Artística Literaria Itimad y al Jurado por el premio concedido.

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Con Triana, a la Romería del Rocío

rocio-simpecado--644x362[1]Sevilla, 20 al 28 Mayo 2.015

Como cada año, cuando llega ese día tan esperado de la peregrinación hacia la Aldea del Rocío, en las calles de Triana se congregan una gran muchedumbre alborozada que, expectante y curiosa, observa cómo se organiza la gran comitiva romera de la Hermandad trianera. Allí confluyen los caballos y acuden, tiradas por mansos y robustos bueyes, lasDSC00748[1] clásicas carretas que exhiben su rudimentario pero gracioso adorno de cortinajes, flores y guirnaldas de colores. He aquí dos elementos esenciales: la carreta y el brioso caballo de la tierra. Los romeros ocupan su lugar, él, con su atavío DSC00751[1]castizo: sombrero de ala ancha, limpia guayabera, calzón ceñido, bota alta, zajones de cuero labrado y en la diestra una vara de plata como cetro. Ella, con su traje de lunares, con faralaes, almidonado, el pañolillo sobre los hombros y flores rojas, blancas y un ramillete de romero fragantes y vivas, en el pecho y en la cabeza, por la que asoma también peinecillos de colores. Colgado del cuello el cordón de seda verde con la medalla señera de la Hermandad. En las muñecas rebrillan las ajorcas y pulseras.DSC02413[1]

La alegría se desborda y los cantes y coplas se acompañan con el ritmo de las castañuelas y panderetas. El cohetero deja escapar de entre sus dedos el encendido cohete y en el aire estalla el zumbido. El tamborilero, al son del tambor y la flauta emite sonidos del típico soniquete rociero. Los caballos entrelazan sus crines y sus colas con cintas 1307499204_740215_0000000000_noticia_normal[1]de variados matices y lucen gallardas monturas y arreos. Ya está en marcha la comitiva. Los jinetes enderezando su rumbo resaltan sobre la masa espectadora y se pierden en la lejanía buscando el puente para cruzar el río Guadalquivir y dirigirse hacia la cercana población de Castilleja.

Por entre la doble fila de este desfile_DSC0224[1] ecuestre avanzan las carretas y, al fondo, presidiéndolas la que porta como un tesoro, el Simpecado, donde va bordada la imagen de la Virgen del Rocío, la que los trianeros cariñosamente llaman La Chiquetita, rodeada de candelabros de plata y flores silvestres, espigas de trigo, naranjas y limones cuelgan de sus cuatro esquinas. Una caravana enardecida de fe y devoción por la Blanca Paloma deja Triana, todavía con la estela de una muchedumbre seguidora que les rocio-macarena-camino--644x362[1]despide hasta la vuelta dentro de ocho días. Un largo camino que recorrer por las veredas, a campo abierto, cruzando pueblos, a la búsqueda del Coto Doñana que les llevará hasta la Ermita almonteña.

El Rocío, he aquí la palabra mágica que cada año suscita la ingente peregrinación decarretas-rocio-almonte--644x362[1] romeros de todos los rincones de la más auténtica Andalucía. La Blanca Paloma, tal es el título mimoso, digno de la fértil fantasía meridional, con que el pueblo conoce y vitorea a DSC01962[1]la Virgen del Rocío. Acaso alude este dulce onomástico a la paloma que alzó su vuelo el día del hallazgo de la venerada imagen, o es simple expresión poética alusiva a la belleza y a la inocencia, como el que registra el Cantar de los Cantares. Sencilla y Pura es la Virgen del Rocío. Pero sea de ello lo que fuere, bien hablaba la tradición de “belleza peregrina”: óvalo facial perfecto; ojos bajos de serena dulzura; facciones suaves; encarnación blanca y rosada; expresión de ternura y casi sonrisa.

Hermandad de Triana en la Raya Real- Conde Yndiano de Ballabriga.946[1]La Virgen del Rocío
no es obra humana,
que bajó de los cielos
una mañana.
Eso sería
para ser Reina y Madre
de Andalucía.

Al atardecer, los romeros se recobran por la llanura, henchida de olores de pinar y de marisma salobre del Coto de Doñana, donde la caravana se alarga en una curva inacabable, con un vibrante ondular de animal vivo y ruidoso. Los cambiantes de la luz, DSC05681[1]desde el dorado viejo al ocaso, con ramalazos cárdenos hasta el gris perla de la madrugada, difuminan los contornos de la comitiva. En ese instante es cuando la realidad parece trocarse en ilusión, y la ilusión se confunde con la misma realidad. Es la hora de la formación de la acampada.

Uno de los aspectos más conmovedores e impresionantes del Rocío son las promesas. Toda la Romería es la exaltación del amor, de la fe y del entusiasmo, pero la promesa, por sí sola, como consustancial elemento del Rocío da un relieve extraordinario a este maravilloso acto de fe. Es tal la reverencia, DSC01016[1]acatamiento y fervor más hondo que éste de los rocieros a la Blanca Paloma, a la Virgen del Rocío.

Tras los días de largo peregrinar, allí, cual faro y guía se recorta entre las nubes la aldea, dónde está ubicada la Ermita de la Virgen del Rocío.
Atardece sobre la marisma, se levanta una brisa sutil, salobre y marinera. El Sol, tras de su ardorosa jornada, revienta de oros y violetas, y granas en el ocaso. Entonces, comienza laimage_157441_jpeg_470x324_q85[1] aglomeración de una hermandad tras otra, con sus Simpecados y estandartes. Afluyen, de nuevo, los cánticos y las coplas. Ya la noche, densa de velos se ha extendido sobre la dilatada llanura marismeña. Es el momento del Rosario, una larga fila comienza a caminar por los aledaños de la Ermita. Cantan con acordes image_157443_jpeg_470x324_q85[1]monorrítmicos el Rosario y cada vez que pasan por delante de una Hermandad, se hace un alto y una nueva incorporación. Las bengalas derraman sus luces y las siluetas de los romeros adquieren fantasmales proporciones.

El aire de la noche se entra por los pulmones dando un beso consolado de frescura. Y la procesión, vuelta a poner en marcha, sigue su camino bajo la luz de las estrellas, altas en la noche primaveral, DSC05640[1]arrastrando su comitiva de rezos y sus melodías de cantares.

Cuando concluye el Rosario el homenaje de su pueblo enfervorizado y la impaciencia de los almonteños hace su aparición; están al acecho conteniendo su íntimo frenesí. El Altar está materialmente cercado de mocetones fuertes, robustos, posesos de un arraigado fervor por su Virgen marismeña. Vítores, piropos, aclamaciones DSC01953[1]a la Blanca Paloma. En el exterior, también reina la impaciencia de los fieles devotos.

Por fin, llega el instante esperado y tempestuoso, en que se hace entrega de la Virgen a los romeros, para que la lleven procesionalmente por el Real de la aldea del Rocío. La batalla es reñida. Un bosque vivo de brazos se levanta en el aire para recibir la divina ofrenda, pero… ¡cuidado! Nadie le toca la cara. La Virgen sobre un mar humano, encrespado y gesticulante avanza, aunque DSC02046[1]parezca, a ratos, que va a naufragar la celeste carga en medio de aquel proceloso torrente de romeros, pugnando por vencerse unos a otros, en busca de la imagen venerada”.

Aturde la luz y ciega el polverío de la marisma bajo un Sol de justicia. Estallan los cánticos, las plegarias, los vítores, los ruegos, las promesas… gritos mil de un entusiasmo que hincha los corazones y mueven el aire, sacudidos a la vez por centenares de cohetes que revientan y se desgranan en la altura. La tierra DSC06789[1]arde, los ojos lloran, las manos se alzan y crispan en un anheloso afán de llegar hasta la Virgen.
Y… de pronto, el silencio. La Blanca Paloma retorna a su nido.

Otra vez, ya de regreso a sus respectivos lugares, se pueblan los caminos de romeros. Un año más… un año menos para postrarse de nuevo a sus plantas y rendirle pleitesía a la Blanca Paloma, la Reina de las Marismas.

Las Cruces de Mayo, antiguas tradiciones

IMG_3280[1]En la Comunidad Andaluza son innumerables los pueblos que celebran las Cruces de Mayo. Las ciudades como Córdoba y Granada están nominadas como continuadoras de esta tradición popular, declaradas como fiestas locales.

Las Cruces de Mayo, en Sevilla, aún se persisten en la tentativa de que no se pierdan las costumbres tradicionales. Durante este mes, se convocan a los vecindarios de los barriosimageCRUZ DE MAYO SEVILLANA, II[1] señeros para que realicen la Velada de las Cruces, en plazas, portales y patios. Para tal fin, el testigo ha sido recogido por algunas Hermandades de Cofradías sevillanas e instituciones locales como los Distritos de Barrios.

La noche de vísperas los vecinos trabajan gozosos y sin descanso, todas las familias aportan algún objeto para realzar el efímero altar. El pañolón de Manila bordado, la faja andalucia_cruces[1]encarnada, el marsellés con coderas de terciopelo, la mantilla y la peineta andaluza. Exornan con flores de papel de seda, carteles de ferias pasadas, banderillas, capotes y faroles, propósito de armonía deslumbrante y prodigiosa. Además, adornan las calles y montan tablaos para bailar. Todo se mezcla y se combina como una caprichosa plasta de color, sólo comparable a la que pudiera cubrir una paleta después de haber manchado un lienzo o una colosal acuarela.

Los niños sevillanos, herederos de estas tradiciones, también son colaboradores con sucruzmayo[1] participación. Con la llegada del mes de Mayo, se convierten en carpinteros y armadores de “pasos”, y son costaleros y capataces. Sobre una armadura de madera colocan el signo de la cruz sobre un leve montículo de flores, en las esquinas uno toscos faroles con velas. Como 04-cruces-mayo-3[1]faldones, unos retales de gastado terciopelo.

Comienzan a jugar con pasión y maestría, al pasear por las calles del barrio sus “pasitos”. Sus voces se hacen eco y repiten el vocabulario tan sevillano del capataz: ¡Juanito, esacruz-de-mayo-infantil-de-los-servitas-8[1] izquierda adelante, la derecha atrás…! Se dice que son la simiente, los eslabones nuevos para que siga viva la calle de la alegría, sostenida en ritos y, sobre todo, en la reminiscencia del tiempo perdido. Un hábito inevitable, quizá, en los pueblos que cuentan la memoria de muchos siglos, ya atribulados, ya prósperos.

cruz-de-mayo-de-la-cena-para-blog[2]Esta fiesta popular no debe perder sus caracteres primitivos, costumbres puras y con azulados horizontes que debemos proteger los sevillanos.

(*) Capataz.- Persona situada delante del paso y que dirige el trabajo de los costaleros.
Costalero.- Que portan los pasos con la parte dorsal del cuello.
Pasos-Pasitos.- Es el conjunto formado por las parihuelas o andas y las imágenes que se sustentan sobre éstas.

Fiesta de los Patios de Córdoba (Andalucía)

Casita-viejo-598x448[1]Del 7 al 17 de Mayo 2.015

Uno de los ritos más tradicionales en las costumbres populares de la ciudad de Córdoba, es la Fiesta de los Patios que se celebra cada año en el mes de Mayo. Y es que en estas fechas, Córdoba es por excelencia la ciudad de las flores. Fue declarada en el año 2.012 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, A ello se suma grandes eventos5[1] artísticos, verbenas, jornadas literarias o expositivas. Una manera de mostrar al mundo su tradición y cultura milenaria.

P1220027La arquitectura de sus casas, legado de los romanos y musulmanes, de centrar las viviendas en torno a un patio con vegetación y agua con el objeto de mitigar los rigores del verano en el sur de la península, ha convertido esta costumbre en todo un símbolo de la capital cordobesa.

“Ir de patios”, es decir, la visita anual a estos recintos adornados y preparados para el tiempo de la fiesta, va en beneficio de la pervivencia de los patios. Hay que tener en cuenta que, además, de los conocimientos específicos y técnicas tradicionales, incluyen la elaboración ex-profeso de407217_133787486739576_1324252378_n[1] objetos que conocen y transmiten los vecinos, obteniendo el bello exorno de sus espacios privados. Esta labor ha conseguido, fundamentalmente, la dedicación y el cuidado de las plantas. También el esmero en las labores de encalado, el pintado de macetas y de arriates, fuentes, pozos, columnas, escaleras, zócalos, lavaderos, puertas, ventanas, muros, cancelas, dinteles y otros elementos como troncos de árboles.

La manifestación ritual más específica de los Patio-baranda-madera-598x452[1]cordobeses, con la que se identifican, es la participación de las personas habitantes de las casas -patio, ya sean de vecindad o unifamiliares, que cuidan los recintos y permiten su apertura a los visitantes. El reconocimiento a la Fiesta de los Patios lleva intrínsecamente aparejado el de la cultura popular andaluza. Lejos de la vista del turista habitual, el alma de Córdoba se refugia tras los zaguanes.

Durante estos días se pueden visitar estos patios que se encuentran en diversos barrios: San Basilio, Alcázar Viejo. Santiago, Judería, San Lorenzo, Santa marina, Regina. patiolatacuatro--644x362[1]

Para adentrarse en su recorrido por calles PatiosCordobeses2[1]y plazas, existe un plano editado por el Ayuntamiento, en el que están indicados los patios que entran en el Concurso y los que quedan fuera del mismo.

Córdoba es la protagonista indiscutible del colorido que inunda cada rincón de sus calles y plazas, una visita que se puede gozar con los cinco sentidos.

Santa Cruz de Tenerife o Isla Nivaria ( I )

fotografia_satelite_nasa_tenerife[1]“Hay una isla en el mar, no lejos de las islas afortunadas de Zarathustra, en la cual humea constantemente una montaña de fuego. De aquella isla, dice el pueblo, y especialmente las mujeres viejas, que está colocada como un peñasco delante de la puerta del submundo; que a través de la montaña de fuego desciende el angosto sendero que conduce hasta esa puerta del submundo” (“Así habló Zarathustra” (1.885), de Friedrich Nietzshe.

Santa Cruz de Tenerife está situada en el Océano Atlántico, frente a las costas saharauis, muy cerca del Trópico de Cáncer. Emerge del fondo del Océano como una imponente P1280488pirámide a la deriva. Son muchas las leyendas e historias sobre el archipiélago, en concreto a esta hermosa Isla. Destaco algunas que los clásicos citan, como la que cuenta Platón:” que la parte que quedó del fabuloso continente de Atlántida, tragado por el Océano en un terrible cataclismo…”.Otra referencia la hace Homero que la describió en el Libro IV de La Odisea: “dónde los dioses viven y pasan los hombres una vida dulce y tranquila…” Hesíodo situó El Jardín de las Hespérides y Píndalo las llamó Islas Bienaventuradas. Plinio en sus textos la nombra Nivaria, debido a su enorme montaña nevada.

La etimología de Tenerife deriva de la lengua de sus antiguos habitantes, los guanches, según consta en documentos del siglo XVII: TENER = nieve IFE= monte alto, por lo que se deduce: MONTEBLANCO por la cima nevada del Pico del Teide, gran cono volcánico con 3.718 metros de altitud, siendo el pico más alto de España.

Como anécdota curiosa.  El primer hombre que viajó a la Luna, lo hizo desde el Pico del 08[1]Teide. Domingo Gonzáles, fue el héroe del relato del escritor Francis Godwin, precursor de la literatura sobre ciencia ficción. La obra “El hombre en la Luna”, fue publicada después de su muerte en 1.638.

Hace unos meses tuve la ocasión de viajar nuevamente a esta hermosa isla. Pude descubrir que aún es más bella. Todo ello sin perder su peculiaridad, sus tradiciones históricas que constituye su mayor orgullo. Su gente, amables y hospitalarias, enseguida traban conversación con el foráneo. Comportamiento que caracteriza y honra a los “chicharreros”. Me entusiasma escuchar su melodioso tono al hablar.

“Pues bien, estamos ya en Santa Cruz de Tenerife; la ciudad que no es grande, se conoce pronto o no se conoce nunca”. Este párrafo corresponde a la escritora cubana Dulce María Loynaz, de su obra “Un verano en Tenerife” (1.988). Confieso que estoy de acuerdo con esta señora.

P1000989Para conocer bien una ciudad, lo primordial es hacerse a la idea de que hay que andar, para llegar hasta los más recónditos sitios: ahí está el encanto. La capital, Santa Cruz, nuevamente me sorprendió. Paseé por sus calles más típicas y comerciales: Castillo, peatonal y tiendas a un lado y a otro. Su nombre deriva por ser vía que conducía directamente al desaparecido castillo de San Cristóbal. La de Cruz Verde y las aledañas a la vía principal. También lasfuentepato10[1] Plazas como de la Candelaria, de España, Weyler, del Principe. Curiosa la Plaza Veinticinco de Julio o Plaza de los Patos, ejecutada en 1.917. Está revestida con cerámica procedente de la fábrica de M. Rodríguez y Cia.- Triana- Sevilla. En los bancos se pueden leer los anuncios de las casas que patrocinaron la construcción de este pintoresco rincón. La fuente central está rodeada de ranas verdes que lanzan un chorro de agua hacia el interior. Esta recreación imita a la existente en el Parque de María Luisa, de Sevilla.

calle-castillo-tenerife-Custom[1]En el casco antiguo, aún se conservan edificios con fachadas de lucida profusión decorativa y los típicos balcones tinerfeños. Observé la extrema limpieza de la ciudad. Numerosos jardincillos y bonitas placitas abundan por doquier. Son muchas y variadas las especies de flores, tanto autóctonas como tropicales que adornan estos coquetos lugares. Todo un goce para la vista y el olfato. El cielo, de un color azul intenso irradiaba una especial luminosidad en el ambiente. Como curiosidad: una ciudad dónde pude contemplar un curioso museo de esculturas al aire libre.

Tenerife cuenta con anchas avenidas arboladas, de modo ordenado y las Ramblas: la del 25 de Julio, idea de Patricio Estébanez. Embellecida con esculturas de Honnegger y Miguel Martí, laureles de la India cobijan estas obras y unas sillas, distribuidas a lo largo del paseo, invitan al descanso contemplativo. La otra Rambla llamada de la Santa Cruz, con una longitud aproximada de unos 3 km. Es un apacible paseo escoltado por una treintena de modernas esculturas vanguardistas de diferentes autores.

Otros lugares, que tenía interés en conocer: el Parque Sanabria, donde pude admirar un112 sinfín de representaciones escultóricas, entre las que se cuentan las más vanguardistas y artísticas auditorio de tenerife.jpgprocedentes de la I Exposición Internacional de Esculturas en la calle (1.973), además de los esplendorosos jardines y fuentes. Otro edificio emblemático, el espectacular Auditorio de Tenerife, obra del genial Santiago Calatrava, a orillas del Atlántico.

Me sorprendió contemplar la vieja Plaza de Toros, construida a finales del XIX. La800px-Plaza_de_Toros_01[1] Sociedad Tinerfeña decidió contratar por unas 105.000 pesetas las obras, incluso llevaron columnas de hierro desde Sevilla. Al cabo de un año fue inaugurada. Tenía un aforo para 7.000 personas. Se celebraron algunas corridas de toros. Actualmente se organizan espectáculos de lucha canaria, veladas de cine y conciertos.

La ciudad cuenta con varios museos: Centro de Arte Recova Vieja, antiguo convento de museo1INF[1]Santo Domingo, después Mercado Central, en la actualidad Centro de Fotografía de Tenerife. Centro Insular de Museos, antiguo Hospital de losImage-e4d5fda9ce[1] Desamparados. Museo de la Naturaleza y el Hombre, muy interesante su visita. Museo de Arqueología, dedicado al tema de los guanches, antiguos pobladores. Museo Municipal de Bellas Artes, reúne una colección de obras de diferentes firmas.

Por costumbre, suelo visitar los mercados y el tinerfeño Nuestra Señora de África, inaugurado en 1.943 me encantó. Su fachada reúne elementos de diversa índole, destaca la espigada torre. En su interior, galerías articuladas en torno al patio y los puestos de flores ofrecen un variopinto colorido.mercado-la-recova_santa_cru[1]

Visitar Tenerife, también significa que hay que conocer el arraigo de sus famosos carnavales. El lugar idóneo se encuentra cerca de la iglesia de la Concepción, la parte más vieja de la ciudad. Junto al barranco de Santos, en la calle Domínguez Alfonso, tienen sus sedes algunas de las asociaciones y murgas carnavalescas. Una serie de calles y pasajes pintorescos con viejas casas arregladas de mil colores y otros mil contrastes. No pude resistir la tentación y entré en el Bar de la Murga “Ni Fú Ni Fa”. Un auténtico museo: 095en sus paredes cuelga una extraordinaria colección de carteles sobre el tema; algunos son una maravilla; además de otros objetos relativos a los carnavales. Sin recato, leí el Decálogo de esta Murga, anoté uno:” El humor es una afirmación de dignidad”.

Y cómo, aunque las Canarias estén un poco retiradas y distantes de la vista de Vuestra Merced, no pueden creerse nunca olvidadas” (José Viera y Clavijo)

Continuará.

Día de la Madre

57026[1]Domingo, 3 de Mayo de 2.015

Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco,
los días se convierten en años, pero lo importante no cambia,
tu fuerza y tu convicción no tienen edad,
tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.

Detrás de cada línea de llegada hay una de partida,
detrás de cada logro hay otro desafío.

Mientras vivas, si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo,
no vivas de fotos amarillas.
Aunque todos esperen que abandones,
nunca dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima te tengan respeto.
Y por último, cuando por los años no puedas correr: trota;
cuando no puedas trotar, camina;
cuando no puedas caminar usa el bastón…
¡Pero nunca te detengas!

Madre Teresa de Calcuta