Archivos Mensuales: marzo 2014

SEVILLA, se viste de primavera

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Cuando  viajo y me alejo de mi tierra, Sevilla, es entonces cuando evalúo exactamente el goce de ciertas presencias. Tal vez sea la luz, sus olores, su cielo. Los regresos siempre son anhelados encuentros.

En estos días primaverales en los jardines y patios florecen los jazmines como estrellas, y en el cielo las estrellas como jazmines en nuestros patios. {…El secreto de Sevilla, está en su luz; pero en esta luz, ¡cuántos colores, cuántos matices diferentes…} (Gustavo A. Bécquer, poeta sevillano 1.836-1.870) La luminosidad que envuelve a mi ciudad es excesivamente clara, transparente,  que refuerzan   los contrastes y sean aún más vivaces, fascinantes ante la mirada. En estos espectaculares  lugares  conviven un sinfín de plantas y arbustos: las trepadoras de vivos colores, mosquetas, plúmbagos, jacarandas, jazmines, rosales, geranios y gitanillas de alegres colores, arrayanes, cipreses, bojes; las palmeras y naranjos bordean las aceras de sus calles.

El Parque de María Luisa, Las Delicias, Jardines de Murillo, rincones, glorietas, jardincillos, plazuelas. Pasear en primavera por estos lugares, por las calles de mi Sevilla, la embriaguez de los sentidos está medida y ordenada, los aromas son nuestro mejor guía.

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Día Mundial de la Poesía

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El próximo viernes día 21 de Marzo en el DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA Y CELEBRANDO LA PRIMAVERA habrá un acto de recital en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla.

La primavera besaba suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. 
Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil…
Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. 
Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor
-recordé-, yo he maldecido mi juventud sin amor. 
Hoy, en mitad de la vida, me he parado a meditar…

¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!…”

Antonio Machado

Exposición de fotografías “También es Semana Santa”

 

A partir de hoy lunes 17 y hasta el 28 de Marzo de 2.014, en el Centro Cívico Tejar del Mellizo, la Asociación Artístico-Literaria ITIMAD organiza una Exposición de Fotografías bajo el lema “También es Semana Santa”, con textos de escritores de Itimad y poetas invitados.

En esta Asociación fui acogida amablemente por sus miembros y me ofrecieron la oportunidad de colaborar con mis artículos para la Revista Aldaba, editada bajo su patrocinio, así como participar en los cértamenes de fotografías que convocan. En esta edición, además de otros socios y colaboradores han seleccionado tres fotografías realizadas por mí.

Lugar: Centro Cívico Tejar del Mellizo c/ Santa Fe, 2 (Parque de los Principes)
de Lunes a viernes visitas de 9 a 21 horas.

Presentación de mi último libro “Bajo la Sombrilla”

El pasado miércoles día 12 de Marzo de 2.014 fue la presentación de mi último libro “Bajo la sombrilla”, que tuvo lugar en el Salón Restaurante “Áncora”, de Sevilla.
A la cita acudieron un nutrido grupo de amigos, además de mi familia. El aforo del salón fue completo. Durante la velada se ofreció un aperitivo.
Desde aquí, quiero agradecerles a todos su asistencia, su aliento y apoyo en este difícil camino del mundo de las letras que emprendí hace algunos años. Una tarde-noche que para mí fue mágica.
La presentación corrió a cargo de Diana P. Morales, Licenciada en Filología Inglesa, escritora y poeta, correctora y realizadora de maquetación para las editoras. Una gran amiga además de mi profesora de Creación Literaria. Siempre le agradeceré su interés y ayuda en la organización para que este acto se llevara a cabo.
En mi intervención, expuse el trabajo que supuso la preparación de este libro, una recopilación de relatos desde años atrás hasta la actualidad. El tema principal de algunos cuentos está basado en aventuras personales, ocurridas durante mis viajes. En la versión novelada los personajes son ficticios.
Desde el principio, mi proyecto consistió en hacer un libro divertido en su contenido, ya que además de los relatos, micro-relatos, haikus, algunas versiones de cuentos infantiles minimizados y frases sobre reflexiones y sentimientos, he intentado que fuera una lectura amena, sin principio ni fin, una excepción de lo que es habitual. Los lectores tendrán la última palabra.
Después de atender una ronda de preguntas formuladas por los asistentes, llegó el momento de finalizar con un peculiar broche de oro: Mí querida y admirada amiga, Dorka Cervantes, poeta, escritora y rapsoda excepcional, a sus 90 años, representante de la vitalidad y juventud que lleva en su ser, nos sorprendió gratamente con un pequeño recital de poemas que fue muy aplaudido.

Vuelvo a reiterar las gracias a todas mis amigas y amigos, por su fidelidad y saber estar ahí cuando les necesito, y de manera muy especial a mi familia.

Nota aclaratoria.- La edición y venta de este ejemplar es privado. Se puede solicitar a través de mi e-mail o comentario en este blog. Su precio es de 9 Euros.

En los pueblos de Andalucía permanece la tradición de los cuentacuentos.

Esta vez deseo hablar de mi Comunidad, Andalucía, sin desmerecer a las otras que componen nuestro país, mi paso por ellas también dejaron su huella y gratos recuerdos en mi memoria. Además de rendir homenaje a nuestros mayores.

En los pueblos de Andalucía se encuentran reflejadas las culturas tradicionales, sus viejas costumbres, que generación tras generación han ido conservando.  Bajo mi punto de vista, como viajera, opino que hay algo único, peculiar y diferente en estos pueblos y es el carácter de sus habitantes. Son gente amable, acogedora y hospitalaria. Nadie se siente extraño, un cálido ambiente te envuelve.

Pueblos situados en laderas, a los pies de castillos-fortalezas, en llanuras, en la costa, marismas y sierras. En un sentido amplio, los pueblos andaluces se suelen identificar, de los del resto de nuestro país, por el empleo de la cal. Acabó imponiéndose por razones de higiene y por su pasado musulmán; han dejado su huella en muchas de sus construcciones, el blanco de las casas en contraste con los ocres de sus tejados. Las calles estrechas, sinuosas y con grandes pendientes. Pasear entre ventanas enrejadas y balcones que, parecen colgados, cuajados de flores que contrastan con sus paredes.

Algunos pueblos, cuando les avisto desde la carretera, por unos instantes, imagino que el conjunto de casas blancas es como un gran manto de nieve en medio de los cultivos. La luminosidad que irradia contagia la alegría, el sol y la luz son inseparables compañeros. Los paisajes suelen cambiar de forma apreciable, según las épocas del año, la naturaleza les recubre de diferente colorido.

 

Visito con frecuencia las provincias de Huelva y Sevilla ya que residen algunas de mis amistades. A través de sus familiares, los de más edad, he podido comprobar “in situ” que aún existen los cuentacuentos.

ancianos-pueblo-w[1]Suponía que el cuento popular era patrimonio de toda la colectividad de los pueblos. Estaba equivocada. He observado que solamente algunas personas conservan en sus mentes los cuentos que le escucharon a sus abuelos, padres y demás familiares. Creen estar seguras de saber cuentos y desean contarlos; pero cuando intentan recodarlos descubren que la memoria les ha traicionado, que se halla cercada por grandes espacios en blanco, y no son capaces de hilvanar ninguna historia. Finalmente, optan por no contar nada. Sin embargo, otras personas que, aunque son también ancianos, recuerdan las viejas historias contadas al calor del “hogar”; poseen tal habilidad que, mientras narran “tapan” lagunas, enmiendan, recomponen saltos y vuelven a retomar el hilo, cuando ya lo había perdido. Al final, es una historia perfecta, a veces, divertida.

 

En los pueblos es sorprendente la fidelidad de la tradición folklórica, se mantiene intacta durante siglos, de viva voz. Cada uno tiene su forma de relatar, que no sólo se manifiesta en el lenguaje, sino también en la tonalidad, la mímica… Cada cual tiene su repertorio e interpretación durante la puesta en escena de lo que va narrando. Los cuentistas nos informan de los acontecimientos que han ocurrido dentro de la vida tradicional lugareña, introduciendo, incluso, a los clásicos cuentos cuyas características suelen coincidir con las de los contadores de romances, los recitadores de adivinanzas o trabalenguas, o los grandes conocedores de proverbios y refranes.

En estos pueblos dónde aún existen, afortunadamente, estas personas suelen ser los más ancianos del lugar, con experiencia de la vida, autoridad moral y grande en sabiduría: su cuento es como una lección. He aquí cómo se perpetúa la tradición. La sencillez y la alegría de los pueblos andaluces.

Como referencia de cuanto he intentado reflejar, reproduzco un cuento, que he escogido entre los muchos que contiene los dos tomos de “Cuentos populares sevillanos” de José L. Gúndez García. Este autor ha recopilado cuentos recogidos de viva voz, en la tradición oral y en la literatura, por lo que la fonética se altera totalmente olvidándonos de la grafía.

“La camisa del hombre feliz”

En cierto país… ¡muy lejos, muy lejos, muy lejos!, que de lejos que era no me acuerdo ni dónde era… Esto me lo contaba a mí, mi padre – que era muy viejo. Bueno, mi padre casi toda la vida se la ha pasado en el siglo pasado – , que había un rey que era muy, muy enfermizo. Y estaba cansado de ver médicos, todos los médicos de todos los países, a ver si podían curar al rey.

Total, llegó un médico, no sé de donde, y le dijo:

-Este hombre lo que necesita es ponerse la camisa del hombre feliz, un hombre que sea feliz.

Y entonces fueron, ¡claro! Naturalmente que fueron a buscar a la gente de dinero, los ricos: los condes, los duques, marqueses y esa gente que tuvieran, fueran más felices, porque estaban más bien de dinero. Pues nada, no encontraban a ninguno feliz. En esa clase de, de la alta burguesía no encontraba ninguno feliz.

Entonces fueron a la clase media, y menos: todos tenían un conque  para que no fueran felices. Unos por una cosa y otros por otra, ninguno era feliz. Y entonces, ya se fueron a la clase más baja, y tampoco. Y dice:

-Bueno, vamos a ir al campo, a ver si encontramos a un hombre que sea feliz.

Y se fueron buscando por el campo, y estuvieron muchos días buscando. Cuando ya llegaron a un sitio, encontraron a un hombre, ya viejo, mayor, y su mujer. Vivían allí en una chocita, en una casita del campo. Tenían un huertecito, unas poquitas de gallinas, tenían dos cabritas. Tenían un cachito de tierra para sembrar cereales, maíz, cositas de ésas. Y allí estaban con su ganadito, y ellos tenían de todo, porque tenían su huertecito. Comían frutita, fruta y verdura. Con la leche de las cabritas, hacían su quesito. Tenían unas gallinas; con los huevecitos iban, los vendían en el pueblo y compraban ropa y eso, en fin, lo más imprescindible. Pero vivían muy bien. Entonces llegaron allí, le dijeron:

-Vamos a ver. Venimos buscando un hombre que sea feliz. ¿Usted es feliz?

Dice:

-Sí, señor, soy feliz.

Dice:

-Bueno, usted, viviendo aquí en ésta mísere casa tan, ¡casita tan mísere!

Dice:

-Pues mire usted, yo tengo de todo, para comer, para mí y para mi mujer. Y yo vivo feliz.

Dice:

-Entonces lo hemos encontrado. Mire usted, es que pasa lo siguiente: que el rey se ha puesto malo y ha venido un médico de otro país, y le ha mandado la camisa del hombre feliz.

Y dice:

-Pues mire, yo no le puedo servir.

Dice:

-¡Cómo que no! ¿Si es para el rey. Es para su rey? Usted lo tiene que servir.

Dice:

-Es que no puedo; no puedo servirlo.

Pero ¿por qué? Si es que usted tiene la obligación de servirlo.

Dice:

-Sí, que tengo la obligación de servirlo, pero no tengo camisa.

 

La moraleja la puede añadir el lector.

En cualquier lugar goza del silencio

Un día nos despertamos y nos damos cuenta de que el tiempo transcurre más deprisa, otro nuevo año está a la vuelta de la esquina. Las hojas del calendario de nuestra vida se han ido desprendiendo a lo largo de los meses; la última aún permanece colgada en el clavo de nuestra esperanza, quizá, resistiéndose al último envite de los días que le queda para que ya sea pasado. Un pasado que engrosaría la cifra de nuestra existencia: uno más y otro menos.

Todo el Universo es para nosotros la expresión del  infinito;es el lenguaje de lo finito. La sensibilidad es la capacidad de sentir, reconocer y distinguir los cambios más pequeños y más sutiles. Si estás en el ahora, estás en el infinito.

Son días de hacer un alto, sólo basta disponer de unos instantes. El silencio es una gran bendición. Escúchalo.

 Hay momentos en que el Universo nos habla directamente. Sin necesidad de palabras, materializa en nuestro interior intuiciones tan claras como el cristal. Son instantes en que la mente escapa de su cerco cotidiano. Enmudece su monólogo, cesan las pugnas y las ideas cobran otro sentido. Afluyen como joyas y en verdad nos enriquecen, pues nos aportan una visión renovada del mundo. Percibimos entonces el valor de unas palabras, la fuerza que esconde una mirada, la caricia del Sol sobre  la Tierra o el vuelo errático de los pájaros. Las sombras dejan entrever los objetos originales.

Bálsamo para la mente herida, afanada a diario en enfocar la existencia desde una posición de superioridad. Instantes mágicos en que no estamos enfocando una charla, leyendo noticias desgraciadas o encarando una tarea cargada de razón.

Por una vez, lo que sucede no adula a nuestro ingenio, no nos otorga más peso que a los otros: sólo nos arranca amor y comprensión. Esos pequeños arrebatos de lucidez son, quizás, el gran poso de la vida, un tesoro inmaterial que no precisa guardián. “La felicidad no es un destino al que llegar, sino una forma de viajar”.

 A todo cuanto he hecho referencia, añadiré una frase de mi admirado escritor Antoine de Saint-Exupéry: El amor es la única cosa que crece cuando se reparte.”

 

DEGUSTAR UN CAFÉ EN EL “GRAN TORTONI”

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Todos viajamos para contar el viaje. De esta manera, hacemos partícipe a los demás de las experiencias adquiridas durante el periplo. A los que nos gusta cargar con la maleta de un lado a otro, probablemente, nos encantaría emular a Burton Holmes (1.870-1.958) “Travelogues, el mayor viajero de su tiempo”, y “Travelogues, alrededor del mundo”. Su mirada y curiosidad, a través del visor de su máquina fotográfica, no tuvo límites. En aquella época, fue un gran comunicador y precursor de las conferencias ilustradas. Yo, también suelo viajar con frecuencia y siempre llevo colgada en el hombro  mi cámara digital; pero reconozco que soy una pésima caricatura de mi idolatrado  Holmes.

En el año 2.007 viajé a Argentina. Durante la estancia en Buenos Aires, tuve la satisfacción de tomar un café en el “Gran Tortoni”. Tras deambular por las calles porteñas, al fin le encontré. Está situado en el número 829 (actual 825) de la Avenida de Mayo. Como anécdota, en la misma calle se encuentra el antiguo Hotel Castelar, otro punto de reunión de literatos. Fue morada transitoria de Federico García Lorca.

Hay que tener en cuenta de la importancia de los “Cafés” en Buenos Aires. Es una institución que se mantiene desde el pasado. Son escenarios de rituales para los porteños. Es casi esencial, la costumbre de reunirse alrededor de una mesa  a charlar. El lugar dónde encontrarse con los amigos, hojear el periódico, o simplemente, sentarse junto a la ventana para ver a la gente pasar. En definitiva, un punto de encuentro donde Musa, diosa de la Inspiración, ocupa todo el espacio.

El  “Café Tortoni” es el más antiguo del país, fue fundado por un emigrante francés en 1.858. Es uno de los locales mítico de la Literatura y otras Artes en Río de la Plata. Aquí dieron comienzo las tertulias literarias; desde entonces no ha dejado de ser el sitio emblemático del peregrinaje para todos los escritores y amantes de las letras. Cientos de figuras han pasado, y siguen transitando las mesas, todos siguen eligiendo este “Café” como la catedral de la sabiduría. En su fachada luce placas: conmemorativas, de agradecimientos y nombramientos. Una marquesina de hierro forjado con gruesos cristales resguarda las puertas de acceso; un letrero con el  fondo rojo resalta la tipografía original del anunciado. En su interior, mantiene orgulloso, los antiguos decorados de la época, de exquisito gusto. Las viejas mesas, preferidas por los escritores, una placa de metal las distingue ¡si las mesas hablaran!  Mientras degustaba un sorbo de café, una pregunta cruzó por mi mente ¿Quién se sentó en aquella mesa? Jugando con la imaginación, elegí una al azar para que me comentara  la visión de una hipotética escena, un día cualquiera.

 “Al fondo, está Borges deambulando pensativo entre las mesas, de una tertulia a otra. En su mano  un vaso con su bebida preferida: una “Indian Tonic Cunnington”, recuerda: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de Biblioteca”. El rasgueo de una guitarra acompaña a García  Lorca, que recita aquello de “CORDOBA, LEJANA Y SOLA…” Por otro lado, la peculiar voz de ALBERTI, repasando su poema  “¿Qué tienes, dime Musa de mis 40 años?/nostalgias de la tierra, de la mar…

Sentado, en silencio está NERUDA,  con sus sonetos “No te quiero, sino porque te quiero”. Más allá, contrariado,  ORTEGA Y GASSET piensa “ El que no pueda lo que quiera, que quiera lo que pueda”. Solitario, entre penumbras, PIRANDELLO recuerda las palabras que le dirigió BORGES: Famoso escritor italiano, tal vez único, que ha sabido encender, en la página y en la escena contemporáneas, la perplejidad metafísica de gran estilo”. En una mesa cercana,  VALLE INCLAN, le cita a su interlocutor “La ética es lo fundamental de la estética” y  UNAMUNO le responde: “Hay que buscar la verdad, y no la razón de las cosas, y la verdad se busca con humildad”.

Sí, aquél día tuve suerte. Descubrí que no hay nada mejor que saborear un exquisito café en el lugar adecuado.

 

 

 

ODA A UNA MADRE

                    

 

                                       No sabes cuanto me apena el tiempo transcurrido,

                                                      te vi ayer y siglos parece que han sido.

Sin volverte a abrazar, acariciar tus cabellos nevados por los inviernos pasados,

y en tu rostro, las arrugas como huellas que rastrean el desgarro de una vida,

eternos surcos dejaron.

 A nuestro alrededor el mundo sigue, nosotras riéndonos y mirándonos…

Como tu mirada se clava en mis pupilas y hablan.

Y tú me cuentas, a veces, retazos de tu vida

que  tu memoria archiva.

 ¿Cuántos años has cumplido? ¡Y eso que importa!, me dirías.

Cuando estás atrapada en esa burbuja de la desmemoria,

tal vez, no me reconozcas, y yo lo sé:

Estás paseando por ese lugar de fantasías.

 Me entristece verte así, vieja, cansada,

a solas en ese extraño mundo que te rodea.

Intuyo madre que, al verme sentada junto a ti, tal vez,

imágenes de pasados años vuelves a revivir.

 Con inmenso cariño y trémulas manos

acaricias aquellas trenzas  que tuve de niña y tú  peinabas.

Y creerán tus labios al posarlos en mi frente

que estás soñando, ¿realidad sin ilusiones?

 En un instante, un rayo de lucidez atraviesa tu mente:

¡Hija, mi pequeña hija!

Al estrecharme  en tus brazos, me rompo en pedazos.

Momento fugaz pero intenso.

El amor de mi madre, nuestro querer, caricias de tu mirada,

        lágrimas empañadas que siempre recordaré.