La ópera inclusiva Sansón y Dalila, conquistó el aforo del Teatro Romano de Mérida.

Mérida (España)

El pasado 4 de abril de 2.019 se publicó la programación del 65º Edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida 2.019 y  me pareció tentadora. Esta vez resultó complicado elegir las representaciones. Para mí, como en años anteriores, significaba la cita cultural más esperada del verano: asistir a los importantes eventos teatrales que se daban cita en la ciudad de Mérida, además del interés por las obras también por los actores que participaban.

Lo que sí tenía claro desde el principio era mi asistencia a la inauguración de la temporada. Se trataba de la puesta en escena de la grand opéra francesa Sansón y Dalila, del compositor francés Camille Saint-Saëns y el libreto de Ferdinand Lemaire. Obra en tres actos de ambientación bíblica, Israel en torno al 1.100 a.C. y basada en el Libro de los Jueces, del Antiguo Testamento, cuyo desenlace de la historia formaba parte de la cultura popular.

Como datos anecdóticos sobre la ópera Sansón y Dalila, he recopilado los siguientes:

La puesta en escena de esta ópera tuvo bastantes dificultades para ser estrenada debido a la temática religiosa, en aquella época considerada como tabú. Al final,  se estrenó versionada en alemán el día 2 de Diciembre de 1.877 en el Teatro Grossherrzogliches  de la ciudad de Weimar.

El día 3 de Marzo de 1.890 se estrenó en el Théatre des Arts de Rouen (Francia) y el 31 de Octubre del mismo año lo hizo en el Éden-Théatre de París. Finalmente se representó el 23 de Noviembre de 1.892 en la Ópera Nacional de París.

Sobre las primeras declaraciones que Paco Azorín, director artístico de la obra, hizo en varios medios de comunicación, atrajeron aún más mi atención. Sobre todo su ambicioso proyecto de trasladar la ópera Sansón y Dalila al siglo XXI y exponer el actual conflicto palestino israelí. […El teatro es un arma de denuncia y transformación…un canal que debemos utilizar para no silenciar las injusticias… es el mejor escenario para la igualdad… hacer una ópera democrática y sin barreras…Este es el sentido de hacer una ópera inclusiva…”]

Y así llegó mi momento esperado: el día 29 de Junio el aforo del Teatro Romano de Mérida estaba prácticamente al completo, unas 2.900 personas.

A los primeros acordes de la Orquesta de Cámara de Extremadura, bajo la batuta del maestro Álvaro Albiach, más de 300 personas ataviadas a la usanza hebrea  comenzaron a invadir el sobrecogedor escenario del Teatro. Eran los figurantes que pertenecían a diversos colectivos y ONG(*), ahora convertidos en refugiados de guerra, presos de un conflicto que nadie se preocupaba en solucionar.

En las primeras escenas quedé impactada por el tono épico que se representaba, además  el gran número de figurantes acompañados por las voces del Coro de Cámara de Extremadura, dirigidos por Amaya Añúa y Carlos Martos, como coreógrafo escénico. La ocupación del colosal escenario era impresionante.

Durante toda la representación la ópera mantuvo  las expectativas que esperaba y consiguió absorber mi atención durante las escenas más conflictivas y desgarradoras. La gran fuerza emocional que transmitían los personajes principales, tanto por su interpretación escénica como por la voz timbrada de la mezzosoprano María José Montiel que encarnaba a Dalila y la aguda del tenor Noah Stewart como Sansón.

La versión del director Azorín, se tomó una licencia dramática al introducir un nuevo personaje que aparecía en escena: una reportera de guerra que se convirtió en testigo mudo del conflicto bélico. Este personaje inmortalizaba las desgracias y las miserias de los dos bandos. Una forma de utilizar un lenguaje audiovisual durante la representación. A través de dos monitores, colocados a ambos lados del escenario, se podía leer en español el texto del libreto y las transparencias de tema bélico proyectadas en la parte alta del escenario.

Un colosal espectáculo de una gran sobriedad, con marcados aires de tragedia griega que mantuvo durante más de dos horas y treinta minutos el interés de los asistentes.

La escenografía y los efectos visuales considero que fueron óptimos. Sobre todo el climax de la obra, centrado en la destrucción del templo de Dagón provocada por Sansón al estar encadenado a dos de las columnas originales en la puerta principal del escenario (valva regia), provocó la sorpresa del público de las gradas.

La obra culminó con un solo testigo en pie.

Mi oficio requiere coraje y atrocidades. Sin condenarlas las observo. Levanto acta de lo ocurrido, con toda la fidelidad que me permite la memoria. No pregunto por qué, pues sé bien que siempre es por lo mismo. Las guerras estallan porque quienes las declaran se creen llamados a ganarlas.

     Margaret Attwood-1.995

(Texto proyectado en el friso del escenario al final de la obra)

Más de 2.900 espectadores aplaudieron durante diez minutos el montaje dirigido por Paco Azorín, a la gran Orquesta de Extremadura y Coro de Cámara, y a todas las personas que intervinieron en el reparto, figuración y equipo artístico.

(*) Colectivo de personas en riesgo de exclusión social o con diferentes discapacidades: ONCE, Adaba, Asociación de Padres de Niños Autistas de Badajoz,(Apnaba), Aexpaimba, Aspergex, Plena Inclusión y Afadiscop.

 

La piel que cubre al libro

“No hay que juzgar un libro por su cubierta”, dice un antiguo refrán. Pero a decir verdad, el primer contacto que se tiene con un texto es de naturaleza estética. Piensa cuántas veces que has entrado en una librería y has terminado con un libro en las manos que ha captado tu atención, precisamente, por su cubierta.

 

¿Por qué llamamos portada a la cubierta de un libro cuando ésta no lo es ¿Sabías que todos los libros tienen una cubierta y una portada? ¿Y que una se encuentra en el exterior del libro y la otra en el interior? Incluso la contracubierta no es sinónimo de contraportada, ya que ésta última también es interior. Mi pretensión con estas anotaciones es que se conozca la diferencia entre la cubierta de un libro y su portada. Al fin y al cabo, puede decirse que es la piel que cubre al libro, nuestro más fiel amigo.

Ya entrada en materia, del mismo modo que una obra no es lo mismo que un libro, o que editar no es sinónimo de publicar.

A lo largo de los siglos, las cubiertas sólo tuvieron una función práctica: proteger el libro que cubrían. Ejemplo de ello eran los códices que se guardaban acostados sobre los anaqueles y las cubiertas llevaban a veces el título o el nombre del autor escrito en el lomo o en el costado. Esta voluntad de identificación quizá contribuyó más tarde al deseo de decorarlas —existen cubiertas decoradas en los siglos V y VI — La costumbre de dar a la cubierta su propio valor estético no se estableció hasta siglos más tarde.

En la alta Edad Media, y sobre todo en el Renacimiento, las cubiertas transformaron al libro en objeto de lujo. La encuadernación fue reconocida como un arte en sí mismo.

Desde tiempos no muy lejanos, las cubiertas cambian, multiplican sus estilos, se vuelven más complejas o más discretas, más comerciales o más exclusivas. A veces, para el lector la cubierta de un libro tiene algo de documento de identidad, emblema y resumen del libro mismo. Una imagen que define y, tal vez, hasta usurpa la autoridad del texto.

El libro refleja la cultura de una nación, de un pueblo, de una época. Representa los valores culturales de quienes protagonizan la historia, y en forma indirecta, de su autor. Un libro es un testigo silencioso que sobrevive a las generaciones.

Y ya que hablamos sobre libros, se considera que el libro impreso más antiguo de la historia es “El Sutra del diamante”. En el año 868 el chino Wang Jie autorizó la impresión y su distribución. El texto original  estaba escrito en sánscrito y alrededor del año 400 fue traducido al chino por un monje llamado Kumarajiva. Aunque debo aclarar que no es el primer texto impreso como tal de la historia, pero sí el más antiguo que se conserva hasta la fecha. Actualmente, se halla la copia en la Biblioteca Británica (The British Library)

Y así llegamos a la baja Edad Media, también llamada la “Edad de la Imprenta” por el importante hecho que aconteció. Johannes Gutenberg, nacido en Maguncia (Alemania)  hizo uno de los descubrimientos que supuso el impacto más profundo en la historia, el inventor que cambió el mundo. Alrededor del año 1.440 inventó la imprenta de tipos móviles (de metal) Los caracteres con que todo lo que se dice y piensa puede ser inmediatamente escrito, reescrito y legado a la posteridad.

El primer libro que imprimió en su imprenta fue “El Misal de Constanza”, entre los años 1.449 y 1.450. Más tarde, en 1.452 inicia la impresión de la obra más importante en el mundo: “la Biblia de Gutenberg” o “Biblia de 42 líneas”. Gracias al creador Gutenberg, su sistema transformaría la difusión del saber en el mundo.

“La imprenta es un ejército de veintiséis soldados de plomo con el que se puede conquistar el mundo”  Johannes Gutenberg .

Articulo que publiqué en la Revista Cultural Aldaba núm. 38

 

La Feria del Libro 2.019

La Feria del Libro de Sevilla 2019 se celebrará del 23 de Mayo al 2 de Junio, como es costumbre, en la Plaza Nueva.

Bajo el lema  “Leyendo voy, viajando vengo”   será su edición más internacional. Este año Portugal es el país invitado además, coincidiendo con la conmemoración del V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo.

 El tema central de la Feria será la relación entre la literatura y los viajes: los libros que nos trasladan a territorios desconocidos, los que descubren otros universos posibles, los que remueven por dentro, los que destierran tópicos y prejuicios, los que duelen y desgarran, los que abren nuevas puertas, los que se comparten y los que se viven en soledad. Los viajes, como las lecturas, son siempre experiencias únicas y enriquecedoras que nos enseñan a ser personas más libres y abiertas.

Hay que resaltar la prolífica relación entre la literatura y los viajes en su más amplia extensión, es decir, destacando la capacidad transformadora de los libros y el importante papel de la lectura como ventana al mundo.

Como novedad, la cita contará por primera vez entre sus expositores con LerDevagar (*), librería lisboeta considerada por The New York Times y otras publicaciones internacionales como uno de los establecimientos dedicados a los libros más bellos del mundo. En concreto,  acudirá su propietario José Pinho, impulsor a su vez en el municipio de Óbidos (Portugal) como la “Ciudad del Libro”, un proyecto cultural que ha llenado de libros espacios insólitos como iglesias u hoteles(**)

La Feria del Libro de Sevilla se ha convertido en una gran opción para los amantes de la lectura y la cultura.

(*)Librería Ler Devagar

R.Rodrigues de Faria 103  1300-501   Lisboa

Si visitas esta ciudad…   ¡No te la pierdas!

 

(**) 29-3-2017 Ver Post relacionado con Obidos “El mayor hotel biblioteca del mundo”

 

 

Munigua, la ciudad olvidada.

Después de algunos años, he vuelto a visitar uno de los enclaves arqueológicos más desconocidos de Andalucía: la antigua ciudad romana de Munigua, uno de los conjuntos arquitectónicos más insólitos existente en la Península Ibérica. Está situado en las primeras estribaciones de Sierra Morena, dentro del Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla y el bello paisaje de la Rivera del Hueznar.

Para describir este lugar de una forma verosímil y referencias estimables, he escogido el artículo que apareció en el diario “El Correo de Andalucía”, de fecha  8 Febrero de 2.016, firmado por Francisco J. Domínguez, en el que detalla paso a paso el conjunto monumental. Así, el lector podrá tener una idea clara y explícita sobre esta desconocida ciudad que me cautivó la primera vez que la visité. La urbe que el emperador Vespaciano le concedió el derecho latino y elevó la ciudad a la condición de  Municipium Flavium Muniguense.

[…Y allí, en medio de la nada, a ocho kilómetros de Villanueva del Río y Minas (Sevilla) surge de imprevisto la colosal y misteriosa Munigua…]

“En un pequeño valle, en las estribaciones de la sierra Norte de Sevilla, al margen de los ya de por sí complicados caminos, con añejas encinas como ejército de centinelas buscando ocultar su grandiosidad de las miradas inapropiadas. La avanzadilla de los contrafuertes en el horizonte lanza una primera y sorprendente impresión. Ello a pesar de que no son más que la utilitaria e instrumental espalda del imponente conjunto que sustentan. El río Tamohoso es el último escollo que superar. En otro tiempo, vía de comunicación y defensa con sus bravías aguas, hoy no es más que un vestigial arroyo debilitado por la escasez de lluvia, que no apoya en la guarda de su ciudad.

Un silencio de siglos cuelga en el entorno. La pequeñez humana se contrae ante la soberbia de un conjunto que se envalentona en la rotundidad de su presencia. La ciudad ha permanecido oculta durante siglos, hecho que la ha llevado, a pesar de su importancia y su singularidad, a ser la gran desconocida de las urbes romanas que han pervivido hasta la actualidad. Conocida ya en el siglo XVI, la curiosidad de la Academia de Buenas Letras sevillana la rescató del destierro de la memoria en 1756. El sino de esta ciudad volvió a llevarla al declive de las sombras y el olvido hasta que, dos siglos después, el Instituto Arqueológico Alemán aterrizó en las ruinas, que experimentaron con este nuevo descubrimiento un renacimiento antes no visto. Seis décadas después Munigua se sitúa en una complicada encrucijada entre la conservación y el conocimiento o la desaparición y el olvido.”

[…El curioso visitante puede hacerse una idea previa de lo que estas vetustas ruinas van a mostrarle. Sin embargo, se antoja mejor dejarse llevar por el desconocimiento y la curiosidad… el paseo por lo que en el pasado fueron calles y plazas… Atavismos de vida, de comercio, de culto y de gobierno siguen aún destilándose a través de las construcciones, que antaño estuvieron erigidas con los mejores materiales venidos de toda Hispania, como no pudo ser menos de una pujante urbe…]

“Una colina, una suerte de otero sagrado, es el epicentro de esta ciudad, con una vida comprendida entre el siglo IV a.C. y el VI d.C. Aprovechando la orografía, los arquitectos romanos fueron sustentándose desde el siglo I a.C. en la roca madre y construyendo su nueva ciudad mediante terrazas, aseguradas por contrafuertes y conectadas por rampas a modo de calles, hasta llegar a la base, pasando desde la adoración de los dioses y la función pública en las zonas más elevadas hasta la vivienda ciudadana al pie, principalmente ocupada por la gente con posibles que ostentaba el dinero y el poder.”

[…Se erige Munigua como ciudad para la gestión de las cercanas minas de hierro y cobre, las que le dan entidad y que con su agotamiento provocan su declive y abandono. Por su enclave y tal vez por la posición económica de quienes la crearon, mucho hay de excepcional en esta ciudad, que la hace única, como la muralla, que no la rodea por completo, o la necrópolis, que se ubica inusualmente en el interior del recinto amurallado; su tamaño, casi propio de una miniatura y la ausencia del concepto de planificación ortogonal…Sin embargo, tan pequeña es la ciudad como sorprendentemente completos son sus edificios públicos…]

“La ciudad de Munigua que ha llegado hasta la actualidad supuso, hasta cierto punto, una nueva y completa planificación de la misma sin que se llegara a implantar el callejero ortogonal, desechando cualquier tipo de construcción previa de los pueblos ibéricos que la habitaron desde el IV a.C.

La visita se inicia en las termas de la ciudad, al pie de la colina. Los muros y piedras cobran altura y belleza […Porque Munigua enamora, desde el silencio, el misterio y el desconocimiento…después de tantos siglos, sigue manteniendo vivo este importante enclave, único y distinto a todo lo conocido de la época.

Los baños públicos denotan la importancia de la urbe. Amplias estancias de aguas calientes y frías, suelos radiantes, frescos en las paredes y conducciones casi intactas dan muestras del nivel de Munigua. Una cubierta de chapa frena el desgaste que la climatología ha ido produciendo en los restos, muchas de cuyas pinturas han desaparecido.”

[…los contrafuertes del foro, cuya reconstrucción ha sacado a la luz otra peculiaridad de esta ciudad. Al existir poca superficie, las tiendas se ubicaban en la parte baja y no en el foro, como es habitual. Una de tantas exclusividades que solo existen aquí.

[…De ello saben bien los alemanes del Instituto Arqueológico, que desde 1956 han luchado por recuperar, conservar y entender a Munigua. Podría afirmarse sin temor a equivocarse que gracias a esta institución, financiada por el gobierno teutón, este conjunto existe hoy día….

La siguiente parada es en la zona de viviendas. Hasta 6 casas, trapezoidales con la típica distribución romana –patio central con galería porticada y las habitaciones distribuidas en torno a él– son visitables en este cardo máximo local. Otras tantas han sido excavadas, estudiadas y catalogadas y vueltas a cubrir para permitir su conservación. Las viviendas conservan pozos tal cual fueron construidos y que aún manan agua, como las fuentes de las termas. Alguna presenta un sótano que bien fuera un almacén o incluso cochera trasera para los vehículos de la época…]

Estas viviendas exhumadas explican mucho, más allá de sus ladrillos rojos y amarillos. La ciudad experimentó un declive simultáneo al agotamiento de las minas. Además, en el siglo III un terremoto motivó la marcha de los ciudadanos pudientes a ciudades de más importancia –como Carmona–. Es en ese momento cuando la gente que vivía extramuros se apropia de la ciudad y reconstruye las casas, usando para ello los materiales de los edificios públicos y los templos. Principalmente ladrillos amarillos, de ahí la diferente tonalidad en los muros. Toman las viviendas, pero adaptándose a vivir toda la familia en una única estancia, y eso lo cuentan los ladrillos de dos colores y la creación de un hogar en el centro de la estancia.

La calle empedrada lleva hasta el restaurado templo a Mercurio, erigido por el esclavo liberto Ferronius, como reza el pedestal de la estatua hoy desaparecida. Bien pareciera ser un trabajador de las minas que tomara su nombre del material que extraían, y quién sabe si será el mismo que también resuena en Itálica, en su escala de venir a más desde sus humildes orígenes munigüenses…]

[…Más allá se ubica el foro, la plaza pública porticada, con su capitolio dedicado al gobierno, y el curioso templo dedicado a Dis Pater, divinidad ibérica, objeto de culto del poblado predecesor de esta gran ciudad, que Roma absorbe y acopla a su panteón. Pero en la Península Ibérica, Dis Pater solo tiene templo en Munigua, aunque su representación iconográfica –un caballo– haya desaparecido y la base con inscripción se encuentre en los fondos del Museo Arqueológico de Sevilla. Otra sorpresa que este foro tenía guardada se encontró en el tabularium, el archivo municipal. Una placa de bronce, guardada a buen recaudo bajo capas de obra refleja la concesión del título de Municipio Flavio Muniguense, que el emperador Vespasiano otorgó.

Existen dos edificios religiosos. El primero es el templo de Podio, que se alza en tres terrazas, sin restos del mármol que en tiempos lo cubrió. Corona toda la ciudad el segundo. Un error histórico lo definió como castillo, y se denominó de Mulva por el nombre de la finca. Sin embargo, hoy se sabe que fue un santuario, simétrico tanto en su construcción como en sus accesos, y simétrico igualmente con el paisaje de suaves colinas al que se enfrenta, y que lo hace estar orientado al este, siendo prácticamente el único de la época con esta orientación. Bien pareciera que el hombre buscara establecer una comunión con las fuerzas telúricas y la madre Tierra, en esta concepción escenográfica. No se conoce a qué deidad se dedicaba, aunque en la región italiana del Lazio se conservan dos edificios similares, dedicados a Hércules y Fortuna. A pesar de lo poco –y reconstruido– que se mantiene, la entrada en el santuario colma el ascenso y la visita.

Máxime cuando el sol juega con la arena, desprendida de la mica –la roca de la colina– de tonos dorados, y que con el brillo que sus rayos le proporcionan le acaban de conferir el aspecto mágico y sobrenatural que empuja a que Munigua se haga inolvidable para los sentidos. Una ciudad que es el secreto mejor guardado de Andalucía, como la define Schattner. Ello a pesar de ser uno de los sitios arqueológicos mejor conocidos y estudiados con rigor científico de la Bética, con ocho monografías y más de cien artículos…

El conjunto histórico de Munigua tiene una superficie de 38.000 metros cuadrados, es bien de interés cultural y Monumento Nacional desde 1931. Ello lo ha dotado de una protección que no ha evitado el sistemático expolio, iniciado ya en época romana.

[… el Instituto Arqueológico Alemán continúa trabajando. El último proyecto es la realización de un levantamiento en tres dimensiones, para el que ya se han efectuado los pertinentes trabajos con georradar (método geofísico y láser scan)…Esta actuación en proceso ha puesto además el punto de mira en nuevas zonas sin excavar, donde parece que puede haber construcciones o vestigios del período habitado aún sin estudiar…]

Quién sabe si aún quedan secretos por desvelar en esta ciudad olvidada.

 

22 de Abril 2.019 Día Internacional de la Madre Tierra

El cambio climático en España y sus consecuencias.

 

“El cambio climático es el mayor desafío de nuestro tiempo… Todavía estamos a tiempo de hacerle frente…”

 

Desde principios de los años 90 del pasado siglo XX hasta hoy, los avances para mitigar el cambio climático han sido insuficientes o no han tenido el impacto deseado.

El Acuerdo adoptado en la histórica Cumbre del Clima COP21 celebrada en París en 2015, en la que por primera vez la mayoría de los países, Estados Unidos incluido, se comprometían a reducir emisiones para mantener el calentamiento global, se fijó el objetivo de impedir el aumento de la temperatura media de la Tierra más allá de los 2ºC, y de hacer todo lo posible para evitar que subiera más allá de 1,5ºC —ya ha superado 1ºC—. Sin embargo, para muchos expertos, los compromisos que se han marcado los distintos países para lograrlo no son suficientes.

El mapa de riesgos climáticos que elabora la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), deja claro que el Sur del continente europeo será donde más se manifieste los efectos climáticos del calentamiento global. Con especial interés, la AEMA indica que en la zona Sur de Europa se producirán aumentos de la temperatura superiores a las del resto del continente, que habrá una importante reducción de las precipitaciones anuales y que disminuirá el caudal de los ríos. También indica que se expandirán enfermedades propias de zonas más meridionales, a la vez que se reduce la capacidad productiva del sector agrícola. El aumento del nivel del mar y del riesgo de desertificación son hechos que ya se pueden constatar en la región sur de Europa, especialmente en España.

La velocidad a la que está cambiando el clima ya es notorio en nuestro país: lluvias torrenciales, tormentas, sequías, nevadas, tornados, graves inundaciones. Sin olvidar los impactos que pueden producir estas catástrofes como la subida del nivel del mar, problemas en las cosechas, escasez de agua o la acidificación de los océanos nos acerca a unas perspectivas verdaderamente dramáticas de vida en nuestro planeta Tierra. Por otro lado, la aparición de enfermedades endémicas, las plagas en la agricultura, la desaparición de algunas especies de la fauna y las emigraciones a otros lugares.

Encontrar una solución al cambio climático no sólo es cuestión de reducir las emisiones nocivas en los países potencialmente industrializados, si bien, limitarlas es necesario. Además, son los responsables de los impactos del cambio climático y las consecuencias que están ocasionando en la vida de las personas y su entorno.

Parece que son numerosos los proyectos en fase de desarrollo, en muchos casos, se proponen soluciones cuya aplicación conlleva riesgos y un alto coste económico que algunos gobiernos no están dispuestos a desembolsar.

En el futuro, con el paso del tiempo y con las inversiones necesarias probablemente irán siendo viables. Quién sabe… aunque el tiempo ya juega en contra.

Semana Santa en Sevilla, un balcón en el cielo.

 

[…La ciudad entera, con su luz, lo viene anunciando… Apresuraos, sevillanos, vivid cada instante. Carpe diem… Esa historia que siempre es igual, pero que nunca es la misma ¿Todo pasa y todo llega? ¿O todo llega porque nunca pasa en nuestro recuerdo? Preparaos para estrenar las manos que toquen el gozo de la luz y la luz del gozo. “El Domingo de Ramos, el que no estrena…”]

Sevilla estrena hoy el aire,

la luz, el sol, la mañana,

el viento, llamas de cera,

capirotes y sandalias,

y cinturones de esparto,

y colores las muchachas,

que si Sevilla no estrena,

no tiene manos su alma…(*)

La Semana Santa de Sevilla es distinta a todas las otras que unos ven por primera vez, otros por última y todos —como siempre— idéntica a la vez que siempre es distinta. Mantenerse fiel a lo mejor de ella misma, en apertura a los cambios que expresan las edades de la ciudad. La Semana Santa sevillana tal como es hoy, hace posible que el cambio no sea devastador, que la renovación no sea amnesia, que la vida no sea olvido y que la tradición no sea museo. El ayer como cimiento del hoy. Lo que hace posible el presente en fidelidad al pasado. Lo que la historia de la ciudad enseña. Lo escrito en libros en los que las palabras han fijado el hoy para siempre. Y sobre todo, nuestros grandes imagineros religiosos: Martínez Montañés, Juan de Mesa, Pedro Roldán, Luisa Roldán, “La Roldana”, Ruíz Gijón, Duque Cornejo, Castillo Lastrucci, y sigue una larga lista, fueron predicadores  que se sirvieron de la madera en vez de la palabra.

Los de quienes, escribiendo sobre sus emociones, lograron expresar las de todos. Los de quienes en el último siglo —el texto más antiguo es de 1921 y el más reciente— han plasmado como se siente y se vive en cada momento la Semana Santa de Sevilla. Palabras y emociones con nombres propios.

¿Se han preguntado en qué consiste la alegría de la Virgen de la Macarena? O ¿qué penas se lloran tras las ventanas cerradas de una casa ante la que pasa una cofradía? ¿Por qué se le grita ¡Guapa! a la Esperanza de Triana?

La clave es entender la Semana Santa de Sevilla como un hecho sociocultural que genera  el sentimiento popular. Cada sevillano suele elegir sus advocaciones favoritas y hay quien lo hace con tanta pasión que no nos parece descabellado. Cierto es que no todo el mundo lo vive así, hay quienes le rezan en silencio cuando desfilan los “pasos” (**) por las calles de Sevilla, o cumplen una penitencia tras la imagen de su devoción durante el recorrido hasta su lugar de recogimiento.

Quienes nunca han visitado Sevilla en la Semana Santa pueden pensar que es solo un evento para creyentes, pero algo tan inmenso no puede ser encerrado en los prejuicios comunes sobre los andaluces y la religión.

Vivir la Semana Santa en Sevilla, deja una profunda huella que no pasa inadvertida. Es como asomarse a un balcón en el cielo y nunca caerá en el olvido.

 

 

 

(*) Pregón de Semana Santa de Sevilla -2.008 “Los Días del Gozo”. Por Antonio Burgos, escritor.

(**) Según el diccionario cofrade de Sevilla. Paso. Cada una de las representaciones de la Pasión de Cristo que se llevan de procesión en las Hermandades. Se divide, de forma general, entre pasos de palio y de Cristo. De estos últimos hay de Cristo (si llevan un crucificado solo); de nazareno (si va con la Cruz al hombro); de calvario (si es una escena de crucifixión); de misterio (si la escena es fuera del monte Calvario) y de tribunal (Si muestran los distintos juicios a Jesús). Por otro lado hay pasos de palio, que son los de la Virgen.

Post relacionado: 4 Abril 2.015 “Exaltación a los costaleros y capataces de Sevilla”

Sidi Bou Said, la fascinante ciudad azul.

Túnez

En cierta ocasión la escritora y viajera Margarite Youcenar dijo:”El ser humano, al igual que las  aves, parece tener una necesidad de emigración, una vital necesidad de sentirse en otra parte. En todos los casos, trata de informarse acerca del mundo, tal cual es, y de instruirse también ante los vestigios de lo que ha sido”. Una frase que me marcó y en la que me veo reflejada en este recorrido por el país tunecino.

A pocos kilómetros de Cartago, en lo alto de un acantilado que domina el Golfo de Túnez, se alza el bello pueblo de Sidi Bou Said. Un lugar que parece se ha desprendido del cielo. Un pueblo azul, envuelto por una mágica luminosidad, como no he visto en otra parte. Creo que viviré un sueño durante el recorrido.

Para saborear de lleno el ambiente y el encanto que emana esta villa, decido explorarla sin hacer ninguna ruta especial. Enseguida me percato de que es una ciudad pequeña. Vale la pena, simplemente, callejear en busca de esos pintorescos rincones. Como siempre, ojeando mis anotaciones y consultando mi inseparable mapa-guía. He de confesar que me siento privilegiada, porque hasta 1.820 los cristianos teníamos prohibida la entrada a la ciudad.

Hamdelah assalama (Bienvenidos) a Sidi Bou Said.

La suntuosa belleza del paisaje se mezcla con la armonía de la arquitectura: edificaciones con los tejados a cuatro aguas, detectan la influencia bereber-andalusí de tiempos pasados. Casas encaladas, inmaculadas, con arcos de entradas, las jambas y dinteles son generalmente de piedra arenisca, que resaltan con el color azul  que las recubre. Las musharabiyas (ventanas con celosías) de los pisos superiores, por las que se puede ver sin ser visto; las rejas y las cancelas, auténticas filigranas, obras creadas en la forja, también decoradas del mismo color. Sin dejar atrás las puertas o portones, también pintados de azul claveteados de negro, al igual que las tres aldabas y cerraduras, con sus diseños geométricos sobre la madera. Un azul que no sé definir su tonalidad, es un color característico, que sólo he visto en los países del Magreb. Según la tradición, es el color de la buena suerte en el mundo árabe. Son las señas de identidad de  Sidi Bou Said, que guarda celosamente su misterio.

Son numerosas las casas que tienen patios o jardines, se puede decir que en casi todos, están omnipresentes las plantas del yasmín (jazmín), por algo es la típica flor tunecina y es lucida por sus habitantes. Según la tradición, el hombre casado se coloca el ramillete en la oreja derecha; si busca pareja, un soltero, se insinuará colocándoselo en la oreja izquierda. En cambio, las mujeres lo guardan en su pequeño bolso para perfumar su interior. También estos ramilletes son ofrecidos a los turistas por vendedores ambulantes.

Hay que impregnarse de la atmósfera y la luz de este pueblo, que fue eternizado por numerosos artistas, entre otros los pintores Paul Klee y August Macke. Sus calles y callejuelas, adoquinadas, empinadas y tortuosas, que parecen se retuercen en sus vueltas y revueltas por las esquinas y, al final, desembocan al mar azul en las que se reflejan. Un lugar remoto, inimaginable, perdido en la noche de los tiempos.

Sobre su historia, posiblemente, el origen de este pueblo se remonta a un faro púnico que aquí se construyó, tal vez, una de las torres de Aníbal. Más tarde fue romano, y con el tiempo se convirtió en el Yebel Menara (El monte del faro). Una fortaleza de las muchas que protegían las costas africanas. A finales del siglo XII llegó hasta aquí Abu Said el Baji, nacido en Marruecos en 1.156. Personaje entregado de lleno a la meditación y a la difusión del Sufismo, con fama de santón, siendo desde entonces lugar de peregrinación. Así pasó a llamarse con el nombre del morabito (santón) Sidi Bou Said. Fallecido en 1.236 se construyó sobre su tumba un mausoleo y una mezquita. Siglos después, entre el XVIII y XIX, el ambiente del pueblo fue cambiando.

En 1.912 el Barón d’Erlanger, se instaló en la villa y edificó un palacete. Este influyente personaje, advirtió que su amado Sidi Bou Said terminaría por perder su extraño encanto. Por sus relaciones con el Gobierno Tunecino, logró que el 28 de Agosto de 1.915 se firmara un Decreto, en el cual se prohibía cualquier construcción que no fuera acorde con el estilo establecido, así ha sido hasta nuestros días. Está considerada como la gran joya árabe-andalusí.

Inicio mi andadura por la empinada calle principal, bulliciosa y llena de colorido. Conforme avanzo, percibo diferentes aromas en el ambiente, creo adivinar que huelo a  miel, menta, canela, jazmín, es agradable al olfato. El tráfico rodado está prohibido por esta zona. A ambos lados de la calle, docenas de tiendas de todo tipo, bazares y pequeños talleres, donde se puede ver a los artesanos trabajar el grabado y el repujado de platos y objetos de cobre y latón. Otros, entretenidos en el ensamblaje de alambres, finamente trabajado, en complicadas espirales y filigranas, inmersos en la creación de las típicas e inconfundibles jaulas. Luego serán colgadas en las puertas, como “talismán” y no como prisión de aves; sin embargo, codiciado objeto decorativo para los occidentales.

En este ambiente exótico que me rodea, parece que despierta y agudiza mis sentidos, por lo que estoy receptiva a todo lo que contemplo. Es una cultura que siempre  ha llamado mi atención. Observo que las personas mayores aún se visten con la tradicional chilaba; los hombres lucen en su cabeza la sheshiya, color granate, el típico casquete tunecino, y las mujeres se cubren con el haik.  Son gente amable y respetuosa, que muestran su interés para comunicarse con los foráneos.

El centro neurálgico de la población es la Place Sidi Bou Said, rodeada de cafetines, puestos de dulces y tenderetes de souvenirs. Me detengo delante de la escalera que conduce al “Café des Nattes”, el más famoso de Túnez, también conocido como “Café de las Esteras”. Los lugareños le asignan también “Qahwa el Alia” (El Café Alto) o “Qahwa el Suq (El Café del Zoco) Es un viejo edificio de dos plantas construido en el siglo XVI, que antaño perteneció a la Mezquita, aún mantiene ese halo de misticismo. Decido descansar un rato. Subo lentamente, recreándome en el ambiente que me rodea. Dos pequeñas terrazas a ambos lados de la puerta con algunas mesas y sillas.

Traspaso la puerta arqueada y curioseo el interior. Comprendo el porqué de su nombre: está decorado con esteras, predominan los colores verdes y rojos de las columnas y techos. Mesas bajitas alrededor del salón y en el centro una de mayor tamaño con una gran vasija de metal. Un viejo tesoro que el tiempo ha conservado. Me acomodo en la terraza. Respiro hondo, el intenso olor a mar mezclado con el de jazmines, me embriaga. Es asombrosa la vista que  contemplo de toda la calle. Las azoteas de las casas, sus balconadas y ventanas de celosías azules, cuajadas de flores que cuelgan hasta los toldos de las tiendas. El murmullo de la gente que deambula de un lado a otro. Mientras tanto, disfruto de un reconfortante té con menta y piñones, y unos riquísimos dulces de miel y frutos secos. Me siento observada: un grupo de curiosos ancianos que están fumando la shisha o narguile, no dejan de mirarme. Imagino sus pensamientos: ¡una mujer sola! El olor dulzón del tabaco invade el lugar.

En este  Café des Nattes fue lugar de tertulias de escritores como Simone de Beauvier junto a su compañero Jean-Paul Sartre, Oscar Wilde, André Gidé, Maupassant, y también de pintores como Giacometti, August Macke, Paul Klee, así como el arquitecto Le Corbusier, entre otros.

A pesar de que, muchos autores han residido temporadas en Sidi Bou Said, no son muchos los que han ambientado sus novelas en este país. De entre todos, la novela “Salambó” de Flaubert, en el que el autor hace una reconstrucción de la civilización púnica. Por otro lado, la obra “El Inmoralista” de André Gidé, que lo escribió en la cercana villa de Hammamet.

Como referencia a la figura más grande de la Literatura tunecina, y el mayor historiador árabe de todos los tiempos, es Abd el Ramman Ibn Jaldun (1.332-1.406) Durante un tiempo residió en Al-Andalus (Sevilla y Córdoba).

La villa sólo cuenta con dos Museos cuyas visitas son breves e interesantes por su curiosidad.  El Museo de la Música Árabe y Mediterránea, instalado  en el fantástico palacio, de clara inspiración andalusí, que donó el Barón d’Erlanger. Se pueden admirar antiguos instrumentos de música árabe. El otro es el Dar el Annabi, suntuosa mansión del siglo XVIII que perteneció a este ilustre personaje de la zona, donde se exhiben vestidos,  objetos cotidianos y otras antigüedades de la familia.

Me aventuro a perderme entre sus calles, de paredes blancas recortadas de añil, auténticos laberintos. A cada vuelta espero qué sorpresa me aguardará a la siguiente esquina, a veces, callejones sin salidas. Así es la magia de las viejas ciudades árabes. Una agradable brisa me alivia del calor primaveral que hace por estas latitudes.

Detrás del Café des Nattes se alza el minarete de la Mezquita y el tourbet (mausoleo) del morabito de Sidi Bou Said, con sus cuatro cúpulas blancas. Lugares sólo accesibles a musulmanes. En los alrededores numerosos cafetines ofrecen todas clases de tés. Otro importante café moro es el Sidi Chabanne, cerca de la zauía del poeta y místico Sidi Ceban. Cuenta con pequeñas terrazas colgadas en el acantilado; dada su privilegiada situación puede contemplarse unas magníficas vistas del puerto.

Según me indica el mapa, he de ir hacia el Norte. Este camino está bordeado de cármenes con hermosos jardines y huertos: naranjos, sicomoros y palmeras asoman tras los muros por los que trepan los jazmines, buganvillas y mimosas. Todo es un estallido de vida multicolor.

No me da “yuyu” pasar por el cementerio, en el que yacen los restos de Sidi Driff, un afamado sabio musulmán. Camino hacia la parte más alta de la villa, donde está ubicado el Faro, junto a las ruinas del viejo ribat (fortaleza) del siglo IX. Desde este enclave las vistas son espectaculares: El Golfo de Túnez y de la Goulette, el Cabo Bon y al fondo las cadenas del Atlas y el Rif Tell.

Un poco más abajo, se agolpan las casas encaladas que miran al mar, escalonadas por las pronunciadas pendientes de los acantilados. Parece que se aferran para no caerse a ese Mediterráneo azul que está a sus pies. Por unos momentos, pienso que es una ciudad que me inquieta, a la vez que me fascina.

Al regreso, me detengo en la pequeña explanada para  contemplar la extensa bahía de Túnez. Descendiendo por la ladera llego al pequeño puerto, donde las barcas, pintadas de  colores, reposan sobre la arena. En el muelle fondean pequeñas embarcaciones de pesca y de recreo.

El tiempo se agota. Tras un breve paseo por la playa, regreso al lugar de encuentro con mis compañeros de viaje.

Leí en alguna parte, que Sidi Bou Said hace más de mil y una noche que hechiza a toda aquella persona que la visita. He comprobado que la magia del azul sobre el blanco invita a descubrir sus contrastes. Para mí ha significado un disfrute para los cinco sentidos.

 

Post relacionado: 23 Febrero 2.015 “Túnez, un país sorprendente”.

 

Sevilla, la primavera y los naranjos

La pasada noche del 20 de marzo, a las 22.44 hora peninsular, 21.44 en Canarias, dimos la bienvenida a la primavera y lo hizo por la puerta grande, porque pudimos admirar en el cielo una Súper Luna llena, la última de este año 2.019. Es decir, nuestro satélite entró en fase de luna llena coincidiendo con el punto más cercano de su órbita en torno a la Tierra, llamado el perigeo, lo que provocó que la viéramos alrededor de un 10% más grande de lo habitual.

Y Sevilla, que es la única ciudad del mundo con más naranjos en sus calles, recibe a  la estación del año más hermosa: la primavera. Entre el verdor de sus hojas y sus ramas comienza a despertarse el azahar (*) Es una flor pequeña pero delicada, con un perfume que embriaga. Una fragancia que invade el ambiente y  despierta los sentidos.

Como es habitual en este ciclo, unos 50.500 naranjos repartidos por toda la ciudad a modo ornamental, por aquí y por allá adornan las aceras de las calles, plazas, jardines y parques son los que nos anuncian el cambio de estación. El escritor sevillano, Antonio Burgos escribió [ las naranjas agrias de Sevilla son tan listas que pregonan la Semana Santa con el verso más perfecto: el olor de sus flores blancas…]

Y ante esta inusitada cantidad de naranjos y el impacto visual  que produce, muchos de los forasteros que nos visitan en esta época se preguntarán ¿Por qué hay tantos naranjos en las calles de Sevilla?

Como toda la historia que rodea a esta milenaria ciudad, tiene su origen mitológico e histórico.

Trataré sobre algunos apuntes, tal vez, curiosidades de la historia.

La naranja amarga (Citrus aurantium Linneo var.Amara) es el fruto de la variedad de los naranjos sevillanos, originario de China y se introdujo en Europa gracias a los marinos genoveses en el siglo X, posteriormente, fueron los árabes quienes lo extendieron por la Península Ibérica. En la Isbilya de Al-Andalus, se utilizaba como elemento ornamental en sus casas privadas y patios como se traduce en multitud de textos del siglo XI.

¿Desde cuándo los naranjos están en las calles de Sevilla? Desde 1910, el arquitecto regionalista Aníbal González, que sería designado como director de las obras de la Exposición Iberoamericana de 1929,  decidió transformar la ciudad, trasladando lo que antes solo se podía ver en jardines privados al urbanismo de las calles.

En esta campaña 2018-2019 se han recolectado ya 20.888 naranjos de los 50.500 árboles  existentes en el viario público y los parques, unos 2,7 millones de kilos de naranjas amargas. La previsión de Parques y Jardines es que se rocen los 5,5 millones de kilos, la mejor cosecha que se recuerda. Este trabajo recolector está coordinado entre Parques y Jardines y la empresa Lipasam.

El gran éxito de las naranjas amargas de Sevilla y su exportación hacia Inglaterra para hacer la mermelada se debe a una corriente comercial del siglo XVIII. Fueron los barcos escoceses de la naviera MacAndrew los primeros exportadores de naranja amarga al norte de Inglaterra.

Además, se elaboran otros productos que utilizan la naranja amarga sevillana: la compañía Beefeater, en su proceso utiliza la cascara para darle matices a su ginebra. Con la piel deshidratada se elaboran licores como el Cointreau o el Curaçao.  Y en la zona del Condado de Huelva se elabora el vino de naranja. Además, de su uso en la confitería y la gastronomía.

Sin duda, hoy día no entenderíamos una Sevilla sin naranjos, se han convertido en un emblema significativo de la ciudad, otorgándole a sus calles un colorido especial, las sombras que proyectan en días estivales y, sobre todo, en primavera las notas de un perfume delicado a azahar invade la ciudad.

(*) Azahar, una bella palabra que procede del árabe hispánico azzahár, y éste del árabe clásico az-zahr, que significa flores.

Una nueva “Ventana Azul” en la isla de Gozo.

REPÚBLICA DE MALTA

Hace unos días estuve repasando mis archivos; me entretuve en leer mis notas y ver las fotografías sobre el viaje que realicé a Malta y sus islas. Sobre todo, el recorrido que hice por la de Gozo y  el día que estuve en Dwejira. Mi interés estaba en conocer el enclave de “Azure Window”  (la “Ventana Azul”)

Era el símbolo por excelencia de esta isla. En 2.013  tras un estudio geológico ya indicaba que la erosión natural de la estructura rocosa sería inevitable. No podía esperar a que sucediera lo peor, así que viajé hasta allí para cumplir mi deseo.

En Victoria, la capital de Gozo (para los nativos Rabat) tomé el bus de línea 311, aunque después tuve que caminar una corta distancia para llegar hasta la ensenada.

“La Ventana Azul” era una formación natural de roca caliza, impresionante por su grandiosidad y la extraordinaria belleza que rodeaba el entorno. Recuerdo que la plataforma rocosa existente en la zona sobre la que el mar abatía, era una interesante concentración de fósiles marinos con abundantes galletas de mar (Echinarachnius parma) Después, me informaron que este fósil  delimitaba la barrera entre la capa más dura de piedra caliza coralina y la más blanda de piedra caliza globigerina. Era un lugar que me pareció encantado. No sé cuánto tiempo estuve sentada sobre una roca, miraba aquel mar de un azul intenso. Las olas embravecidas  chocaban contra  la zona de acantilados y bajo el pilar rocoso que surgía de las aguas cristalinas y sostenían aquel arco tan inmenso. Enfrente, el “Fungus Rock” (Roca de las setas), una enorme roca conocida por los nativos como Gebla tal-General.

Y para que cuento todo esto. Una sola palabra: Desapareció. Este increíble monumento creado por la Naturaleza, la misma Naturaleza se lo llevó. Por esto, me consideré afortunada de haber contemplado aquella maravilla y ahora deseo compartirlo al coincidir el desgraciado accidente en este mes de marzo. Desde entonces han transcurrido dos años.

[…Todo sucedió el día 8 de marzo de 2017 a las 9.40 de la mañana… La formación de la cornisa rocosa de unos 100 metros de longitud que formaba un arco de unos 28 metros de altura, una extraordinaria belleza conocida como Azure Window (la Ventana Azul) situada en Dwejira, en el Noroeste de la isla de Gozo (Malta) desapareció… tras las embestidas de los fuertes vientos y la gran tempestad que asoló este lugar en aquellos días… Algunos testigos aseguraron que el estruendo producido por el derribo fue ensordecedor..].

La buena noticia: desde hace poco tiempo, la isla de Gozo ya tiene el relevo de la “Ventana Azul”,  vuelven a contar con un elemento natural fabuloso para llamar la atención al sector turístico. Se encuentra en la costa noroeste de la isla, al final del valle Wied il-Mielah al norte de la localidad de Gharb.

Ha tomado el nombre del lugar: “Wied il-Mielah Window”, también es un bello arco natural de piedra caliza sobre el mar. Aunque está mucho más desprotegida de lo que estaba la famosa “Azure Window”, se encuentra en mejores condiciones, tal vez porque no es tan accesible como la otra y los turistas aún no la conocen.

Creo que esta noticia es un buen motivo para volver a viajar a Malta y sus islas.

 

El día después del 8M de 2.019

Las multitudinarias manifestaciones en España por el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, se celebraron a lo largo del pasado viernes en todo el país para reivindicar que se termine con la violencia de género, la brecha salarial o los techos de cristal en las empresas. Las protestas más masivas se produjeron en las principales capitales por la tarde, para protestar por la desigualdad entre hombres y mujeres.

Las calles de toda España se llenaron masivamente y los números de manifestantes superaron con creces las expectativas. En Madrid, la capital de España, sobre unas 350.000 a 375.000 personas, en Barcelona alrededor de unas 200.000 y en Sevilla 130.000 manifestantes.

Al menos unos 6 millones de personas secundaron los paros feministas este 8 de Marzo de 2.019, según han señalado a la agencia Europa Press. Con referencia al seguimiento de la huelga del pasado año que se cifró en 5,3 millones de personas.

Por eso, en este 8M de 2.019 quisimos dejarlo claro: ¡No daremos ni un paso atrás!

Respecto a Sevilla, mi ciudad.

Unas 130.000 personas se manifestaron este pasado viernes con motivo del Día internacional de la Mujer, según fuentes oficiales. La manifestación de la Asamblea Feminista Unitaria salió desde la Torre Sevilla y recorrió el barrio de Triana para confluir con otra concentración que partía del Puente Isabel II. El lema de la pancarta de cabecera “Si nosotras paramos, se para el mundo”. Ambas manifestaciones recorrieron por las calles de la ciudad rumbo a la Plaza Nueva, frente al Ayuntamiento. Entre los participantes todo tipo de carteles y consignas reclamando la conciliación familiar, sobre la violencia de género y la igualdad laboral.

Un grupo de unas doscientas manifestantes permanecieron por la mañana concentradas a las puertas de los Juzgados de Sevilla y entregaron en el registro el “Formulario de Atención Ciudadana”, con peticiones y quejas sobre el funcionamiento de los tribunales en los casos de violencia de género: [… Que no se actúe de manera estandarizada bajo la fórmula del juicio rápido… que se adopten las medidas que garanticen la investigación y los medios necesarios para recabar las pruebas que cada caso requiera…] Son algunas de las reclamaciones del colectivo.

Otra nueva concentración de feministas se agruparon a las puertas de los Juzgados de Sevilla, donde los condenados de “La Manada” tenían que presentarse para firmar como cada viernes. Tanto a la entrada como a la salida se escucharon frases como “No es abuso, es violación”, “Tranquila hermana, esta es tu manada”.

Al igual que en otras ciudades, este 8M 2019 la asistencia ha sido masiva en Sevilla, capital.

Y debemos seguir nuestra lucha, tenemos mil motivos, millones de motivos, uno por cada mujer que poblamos este planeta, para plantarle cara a quienes intentan que demos un paso atrás en la conquista de nuestros derechos, nuestras libertades y, sobre todo, nuestra dignidad.

Los riveras, los casados y abascales de turno comprobarán este 8 de marzo de 2.019 que, lejos de amedrentarnos o rendirnos, las mujeres volveremos a las calles a decirles con claridad y contundencia que las mujeres no sólo vamos a dar ni un paso atrás, sino que no pararemos hasta conseguir la igualdad entre mujeres y hombres y que sea real e irreversible.

     ¡SIGAMOS LUCHANDO PARA QUE NO NOS HUMILLEN MÁS!